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Una oda a la amistad

Imagen: Citizen Magazine

 

Hace algún tiempo, tras algunos momentos importantes con amigas, compartiendo con algunas de ellas, me senté a escribir sobre la amistad. En aquel momento me sentía muy afortunada y necesitaba drenarlo, dejarlo sobre papel porque me sentía tan intensamente feliz y agradecida que hasta me sentía inundada emocionalmente. Eso fue hace un año. 

Estos días lo volví a sentir de nuevo. Lo siento siempre de hecho aunque hay ocasiones en las que lo siento de un modo más fuerte e intenso y necesito sentarme a escribirlo. He querido compartirlo por aquí, sin más. Quizá os invite a reflexionar al respecto.

Soy afortunada. Muy afortunada. Tengo grandes amigas. Muchas. También amigos, apunte importante.

Y soy muy solitaria pero las tengo a ellas (y a ellos) y aunque mis tiempos a solas son muy importantes y los necesito como el aire para respirar… cuando me encuentro con mi círculo, es sanador. Sanador cuando no hay nada que sanar y sanador cuando te sientes frágil, vulnerable y removida.

Este año creo que todos hemos vivido la amistad de un modo muy distinto. La cuarentena nos llevó a querernos de modos distintos y sentí muy cerca a mis personas, muy cerca aunque no nos viéramos e incluso sin skypes o zooms, sintiéndoles ahí. 

Después de la cuarentena, al poder empezar a salir, quedamos, nos reencontramos. Luego vino el verano, que siempre pone algo de distancia y en septiembre vuelve a ser el momento del reencuentro. El reencuentro este año está siendo importante porque sea después de la cuarentena, o después de vacaciones o después de ambos, las ganas de volver a verte se sienten más y hay instantes en los que la necesidad de amigas, de apoyo, de soporte, puede ser muy intensa. Lo he vivido en primera persona al volver de las vacaciones, al regresar de Mallorca. No era una necesidad tanto física sino más de retomar nuestro día a día haciéndonos presentes en la vida de la / las otras. Con audios, mensajes, emails, llamadas y por supuesto, cuando encaja, viéndonos en persona.

Para mí hay veces que algunos momentos emocionalmente intensos, piden a gritos su presencia. Su apoyo, sus palabras o silencios, sus abrazos. Y saber que están ahí, que lo están de corazón y lo están para ti… no tiene precio.

Muchas de mis amistades están fuera. Bali, Frankfurt, Burdeos, Ibiza, Mallorca, Madrid y por supuesto también Barcelona. Pero estén donde estén, están.

Y valorar lo que tengo con esas personas, ha sido por supuesto algo que también ha supuesto trabajo interno, personal, de escucha y de marcar límites. Algunas de las preguntas que me he hecho y sigo haciéndome:

¿Quién queremos que esté a nuestro lado? ¿Y quién no queremos?
¿Cómo cuidamos de nuestras relaciones, de nuestras amistades?

Deseo que mis amistades sean de calidad. No contar y acumular. Calidad por encima de todo, como tantas cosas de la vida…

 

The people around you, they have a lot of power. If you don’t have the right people in your life, how can you grow?

–Wayétu Moore

 

Estoy feliz.

Estoy agradecida.

 

 

Julio de 2019

Camino por la calle tras despedirme de ellas y pienso: “Qué afortunada soy”.

Son familia, creces, sumas, evolucionas, lloras, ríes, bailas, comes y duermes con esas personas. Forman parte de ti. AMISTAD. Qué maravilla. Qué visceral. A veces es como el amor romántico. Porque sí, también es amor. Quieres y te quieren. Cuidas, te cuidan, compartes y te muestras tú, tal cual eres.

En la vida, vamos cruzándonos con personas y muchas de ellas llegan para quedarse. Otras quizá nos acompañan únicamente durante un tramo del camino, por un tiempo y por unos años. Otras viven a tu lado para siempre. 

Otras están en algunos momentos muy presentes, luego se presenta cierta distancia (necesaria) y luego te vuelves a reencontrar.

Hay amistades de diario. Otras más puntuales. Otras en tu misma ciudad y otras en la otra punta del mundo y os encontráis a través de audios e emails que os acercan. Nunca un Bali – Barcelona se sintió tan cerca y sonrío, nos reíamos a carcajadas escuchando las historias de la otra y nos apoyamos en nuestras cosas.

A veces os separa un ave Madrid-Barcelona pero es como si os tomárais un café a pesar de no veros.

“No todo el mundo acepta mi manera de mantener una amistad y tú lo sabes”, me decía una amiga hace unos días.

Cambiamos con los años y cambiamos no sólo internamente sino en nuestra relación con los demás.  No todos entendemos del mismo modo la amistad y esto me ha sucedido con más de una persona. No tener la misma visión pero aún así, quererte y desear estar la una en la vida de la otra. A veces se necesita de mucho tiempo hasta llegar al entendimiento. Eso me ha sucedido con algunas relaciones y mi propio crecimiento, sumado al de ellas, nos encuentra o nos… “desencuentra”.

 

Sometimes sitting in silence can be the best conversation 

–Alessandra Olanow

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