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Alimentación consciente

 

Cuando nos planteamos llevar un estilo de vida más consciente, equilibrado, mindful, saludable y respetuoso, no solo con nosotras mismas, sino también con el entorno, llega el momento de prestar atención a nuestra alimentación. 

Qué comemos y cómo lo hacemos. Estar atentas a qué le ofrecemos a nuestro cuerpo y cómo es la experiencia de sentarnos a comer. Estar presentes mientras comemos pero también cuando vamos a hacer la compra, cuando cocinamos… Se trata de tener una relación saludable y plena, consciente y presente con la comida. No se trata de una dieta, de normas y restricciones. Es un estilo de vida, una manera de relacionarnos con el comer y la alimentación, sin ir con el piloto automático, sin prisas.

 

En la alimentación consciente prima la calidad a la cantidad y nos lleva a escucharnos mejor cosa que da como resultados, un mayor conocimiento de nosotras mismas respecto a la comida y cómo cuidamos de nosotras. Es una manera de elegir cuidarte para estar bien física y emocionalmente.

Comer consciente…

  • y de acuerdo con las estaciones
  • eligiendo local
  • y tener en cuenta el momento del ciclo en el que nos encontramos
  • y escuchar cómo nos sentimos, qué nos pide el cuerpo
  • siendo conscientes de en qué etapa vital estamos
  • y ver qué te sienta bien y qué no
  • y conocer la procedencia de los ingredientes
  • estando presente cuando te sientas a comer, disfrutando de verdad de esos instantes

 

 

“Alimentación Consciente o Mindful Eating es darnos cuenta tanto de lo que experimentan nuestros sentidos al comer, así como de los pensamientos, emociones y patrones automáticos  implicados en todo el contexto de nuestra alimentación. Comer conscientemente es lo opuesto a  comer con el piloto automático”

Mireia Hurtado

 

Empezar a comer de un modo más consciente:

  • Compra local en pequeños comercios conocidos. Con ello favorecemos el reducir y no seguir aumentando la huella ambiental. Tiendas pequeñas que conocemos con las que podemos conversar y saber con certeza sobre el origen de sus ingredientes (transparencia y conocimiento). Este tipo de compra, a granel, también evita packagings (sobre todo plásticos) innecesarios.*
  • Trazabilidad y Km0. Lo primero hace referencia a todos los procesos y pasos implicados en la producción del ingrediente/alimento. Es importantes que estos sean conocidos, transparentes, visibles, honestos… y km0 en relación al punto anterior, local, compras de a menos de 100 km.
  • Leer las etiquetas. Cuánto más sencillo, normalmente mucho mejor. Si vemos ingredientes extraños, complicados, con nombres raros y tipo códigos, mejor huir de ellos. 
  • Eliminar todo aquello que no nos va bien: envasados, grasas saturadas, azúcares… y buscar alternativas más saludables. Por ejemplo respecto a los azúcares, buscar aquellos que sean naturales como la miel, los dátiles, un plátano muy maduro…
  • Cocinar más en casa y cuando no se pueda, elegir lugares confiables y seguros.

 

*Hay ocasiones en las que elegimos ingredientes que no se pueden obtener de un modo local y cercano. Seamos conscientes de ello y decidamos qué queremos para nosotros y para el planeta, cuál es nuestra elección. Consumimos regularmente aguacate*2, papaya, jengibre, vainilla… y dado que el único modo de hacerlo es a través de otros países, que es de dónde proceden, investiguemos también, sin duda, su origen. Elijamos productores responsables, sostenibles, con proyectos reales y que apoyen al planeta. 

*2 Actualizo un par de datos gracias a la información aportada por una de vosotras -muchas gracias-: el aguacate y el mango podemos encontrarlos también en España, concretamente en las provincias de Málaga y de Granada.

 

Dónde comprar

Estudiar nuestros barrios y ciudades, ver qué proyectos, negocios y lugares existen y cuáles son confiables, responsables, respetuosos y seguros. Requiere de algo de tiempo pero merece la pena, por nosotros y por el planeta.

Recomendaciones de compras en pequeños comercios.

Aquí algunas más. 

 

 

Dónde comer

Es importante hacer un pequeño “estudio” o “investigación” de los lugares a los que elegimos ir a comer. No se trata de volverse loca, quizá no sea posible siempre informarse con antelación y en ese caso, es importante ser flexible, relajarse y disfrutar pero siempre que se pueda, la información es un recurso muy valioso.

En mis artículos de Cuidarme en… recojo recomendaciones de distintas ciudades que he visitado y en las que he estado por si queréis tomar algunas notas.

All Those recogía hace algún tiempo estos lugares en los que comer en casa cuando son otros los que cocinan, muy recomendable.

 

Fotografías: Anna Alfaro

 

La Flexibilidad

Para ir terminando, no quería dejar de mencionar este concepto: la flexibilidad. Es muy importante no obsesionarnos ni ser rígidas o extremas. Ser consciente y mindful no tiene nada que ver con la exigencia o inmovilismo. 

Debemos permitirnos, movernos en un espacio en el que nos sintamos cómodas y seguras pero seguir siendo nosotras mismas, pudiendo disfrutar, salir de viaje con tranquilidad, ir a comidas y cenas… Esa flexibilidad y permitirnos excepciones nos da salud mental y en el cuerpo.

Una buena manera de ser flexibles, es nuevamente informándonos. Investigando, si por ejemplo nos vamos de viaje, qué puedo comer en ese país y quizá prepararnos un poco (llevando con nosotras algunos ingredientes o teniendo controlados lugares en los que estar más cómoda y segura pero sin duda, probando aquello especial y distinto que nos brinde el país, siempre y cuando no nos siente mal, ¡claro!). Hay que probar y no llevarnos a estar encerradas en una burbuja.

Y por supuesto, no solo conocer el lugar al que vamos sino, ante todo, conocernos bien a nosotras mismas. Cuánto más sabes sobre ti, mejor sabrás a qué acudir y a qué no en cada situación. Hacer uso de esa información y conocimiento.

En definitiva, la alimentación consciente, cómo hemos visto, se trata de escucharse para conocernos pero haciéndolo poco a poco, con presencia, sin pretender cambios drásticos, rápidos. YA. Comer de un modo más consciente y saludable requiere de cambios en la manera de alimentarnos y a menudo puede ser abrumador; hay muchos ingredientes y utensilios nuevos pero la transición debe ser gradual, llena de paciencia, mimo y escucha. Hacerlo despacio y sencillo. 

También revisarnos, hacernos analíticas, ver qué nos falta y qué necesitamos. Cada cuerpo y organismo es un mundo y hay que ver cómo estamos y qué podemos estar necesitado, eligiendo lo que nos aporta y beneficia e integrando aquello que nos va bien a cada una.

Informarnos siempre de fuentes fiables, de calidad, confiables y contrastables. 

 

Y si requerimos de ayuda, acudir a expertos y profesionales del sector: nutricionistas, terapeutas… Con este escrito, pretendo dar un poco de introducción en el tema y materia y hablar desde mi experiencia y propio proceso pero si se apuesta por algún cambio importante que requiere de apoyo y acompañamiento, os recomiendo sin duda que acudáis a personas que trabajan a diario en ello. Os dejo algunos nombres a continuación:

Mareva Gillioz

Marta Marcé

Vanessa Castillo

Neus Elcacho

 

Si os apetece seguir leyendo, aquí algunos escritos más de hace algún tiempo: 

Encontrar el propio camino de sanación

Anna y la comida, escrito en 2016.

 

Espero que este artículo os sea útil e interesante y cualquier cosa que queráis comentar, ¡será más que bienvenida!

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