EN

Cuidarse sin volverse loca

salón de casa

 

Dormir un mínimo de 8 horas diarias.

Levantarse con la salida del sol.

Lavarse los dientes y cepillado lingual.

Tomar agua tibia con limón al levantarse. 

Un kiwi en ayunas.

Meditar, practicar yoga o taichí o una actividad que te permita mover el cuerpo coordinando con la respiración y así mantenerte conectada.

Desayunar con calma, con presencia plena.

Beber un mínimo de un litro y medio de agua al día.
Comer suficiente fruta y verdura. Caminar y mantenerte activo. 

 

Hábitos saludables. 

Prácticas para el bienestar y cuidado pero… ¿dónde están los límites?

 

bols de desayuno

 

Estoy prestando más atención que habitualmente a este tipo de rituales porque aunque adoro todo lo que forma parte de mi rutina diaria, hay veces que siento que se me va un poco de las manos. Es decir… que nos pedimos más de lo que saludablemente es bueno para nosotras. Más de lo que necesitamos. Es tan sutil la línea que separa lo que es favorable de lo que no lo es y que al contrario de su propósito, nos resta y nos quita energía porque nace de la demanda y de la exigencia… Distinguir lo que nos beneficia, nos suma, cuida, abraza con mimo y con cariño, nos equilibra y nos sostiene de lo que es excesivo y demandante.

 

Estamos en casa y deberíamos escucharnos más que nunca y dejar de pedirnos. De hacer. 

 

Muchas veces creemos que por incluir todas esas prácticas cuidamos de nosotras pero… realmente no nos estamos tomando ni el tiempo ni el espacio verdadero para nutrirnos.

Vivimos en el «DOING». Sea contestar emails, mirar redes sociales, asumir más proyectos de los posibles, atender a todo nuestro alrededor para cuidar de ellos… ¿Dónde está lo saludable en todo eso? Estamos estimulados fuera y dentro de casa, 24 horas. Por eso es importante un espacio de silencio, de reflexión, de observación, de pensar y de respirar.

 

No son tiempos para exigencia aunque partamos de ella en muchos momentos y en el caso de muchas de nosotras pero… escucharnos justamente puede ayudarnos a ver ese exceso, esa demanda desmesurada y detenerla. Escuchar y respirar. Observar el cuerpo y ver qué sentimos. 

Yo me siento a menudo luchando, luchando como si me fuera la vida en ello. Luchando como en el Paleolítico (me río…). Pero, ¿luchando por y para qué? ¿Contra quién? Sin duda luchando contra nosotras.

Queremos hacerlo todo pero… sabemos que no es necesario. He hablado en más de una ocasión de los «mínimos innegociables» (aquí está un post que escribí hace un tiempo en Instagram) y considero que es importante tenerlos como marco de referencia y guía. ¿Qué es aquello que verdaderamente necesitamos, aquello mínimo para sentirnos bien, cuidadas y equilibradas? Pero por supuesto… hay que revisarlos y más en circunstancias tan excepcionales como las actuales… No podemos seguir esperando que todo pueda seguir igual cuando el mundo no está igual de modo que muy probablemente mis mínimos deban cambiar y eso está bien. Es importante ser flexibles en este sentido… De eso trato de hablar en este post.

Os sugeriría que os pudierais preguntar algunas cosas cuando sintáis agobio, ansiedad, presión…

¿Qué siento ahora mismo? ¿Y dónde lo siento? ¿Y qué significa eso, qué información me está mandando el cuerpo?

Hay quienes somatizamos mucho, que es terrible a veces porque tu cuerpo sufre y te duele todo pero al mismo tiempo es inmensamente valioso porque eso nos da muchísima información si lo llevamos a la conciencia.

A mí el cuerpo me pide parar, relajarme, mimarme. Menos hablar y más vivirlo, como también hablaba en este post sobre un estilo de vida más slow. La gran mayoría lo sabemos, tenemos la teoría muy clara en nuestra mente pero… let’s put it into practice!

 

vela y palo santo

Fotografías: Anna Alfaro excepto esta última, de Sandra Rojo

 

Si este escenario nos pide parar, abracemos el momento y tratemos de realmente hacer lo que pide el momento y necesitamos como agua de mayo. El cuidado es maravilloso, claro pero… sin volvernos locas 🙂

Os comparto esto esperando que os sirva. Estoy trabajando mucho a nivel personal en todo ello y creo que no debo ser la única en estos momentos precisamente.

Ya sabéis que mucho de esto lo compartí en mi primer ebook Cuidarme, reflexiones sobre distintos temas que nos preocupan a la gran mayoría con propuestas de ejercicios sencillos, recomendaciones de libros, ted’s, artículos y otros recursos para profundizar en cada tema y que la parte más práctica de rituales y prácticas de bienestar la he reunido toda en Essentia, un ebook de 21 días para prácticas diarias de cuidado y bienestar.

Un abrazo,

Anna

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