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Conociendo a María Macaya

A María la conocí hace años justo cuando empezaba a practicar yoga y acudía a Zentro Urban en Barcelona. Me acuerdo que María solía dar la clase de los miércoles o jueves por la tarde y trataba de no perdérmela nunca. Daba clases de yoga Jivamukti y yo por aquel entonces no sabía demasiado de qué se trataba pero lo disfrutaba y me entregaba totalmente en sus clases. Recuerdo que sus clases fueron de las primeras en las que me emocioné y lloré. Me sorprendía la atención que nos prestaba a todos, ajustándonos uno a uno, guiando la clase sin hacer los asanas, la elección de la música que nos acompañaba (muy buena siempre para mi gusto) y su cariño, tacto, cuidado e intención de conocernos para ayudarnos en nuestro crecimiento y evolución. Me fascinaba… Y en su día quise saber más, por eso seguí practicando con ella y otras profesoras de la ciudad muy reconocidas dentro de este estilo como Juliette de Yoga con Gracia y Olga de la escuela de Jivamukti en Barcelona. Las entrevisté a las tres, podéis ver aquí aquellas entrevistas que en su día subí al blog.

Y aunque ya hablé con ella hace años en esa entrevista, a raíz de hacer las 75h de teacher training de Jivamukti y adentrarme más en este tipo de yoga y también de seguir de cerca el trabajo de María, me ha parecido interesante profundizar un poco más en su trayectoria y su fundación Radika.

 

Maria Macaya nació en Madrid hace 45 años y vivió allí hasta que a sus 10 años se fue a vivir a un internado a Suiza. Se licenció en relaciones internacionales e historia del arte en Boston y tras terminar esta doble licenciatura se fue a trabajar al MOMA y Sotheby’s de Nueva York. De ahí se mudó a México y trabajó en el Museo Rufino Tamayo y tras un tiempo allí, regresó a Nueva York para hacer un máster en crítica de arte en Columbia. Trabajó en algunos proyectos relacionados con internet y se trasladó a Londres con su marido Fernando donde trabajó en Ivory Press. Allí nació su primera hija y combinó la maternidad con trabajos freelance de redactora para La Vanguardia, Christies y Metaphors además de estar vinculada a un proyecto para niños en un museo de la ciudad. Después de Londres estuvieron una temporada a caballo entre Barcelona y Suiza, tiempo durante el que nació su segundo hijo. Se mudaron a París y allí llegó la tercera niña, momento en que María empezó a trabajar de voluntaria dando talleres de arte a niños hospitalizados; regresaron nuevamente a Suiza con los niños y por un tiempo vivieron en un pueblo en la montaña. Una experiencia con la que sobre todo deseaban que sus hijos pudieran conocer una vida rodeada de verde y no estrés. Escribía, publicó una historia breve y comenzó una novela. También trabajó en una organización que apoyaba a niños que habían sido abusados sexualmente y tras ese tiempo, se instalaron en Barcelona, hace ahora cinco años y medio.

 

¿Y qué hay del yoga viendo toda esta trayectoria de viajes, arte, museos y voluntariado?

Justo antes de mudarse a Barcelona, María hizo el Teacher Training de Jivamukti en Costa Rica pero su historia con el yoga no empezó ahí. De hecho todo comenzó en un parque de Nueva York cuando su marido, por aquel entonces aún novio, le dijo de ir a hacer una clase al parque. “Yo esto no lo hago” dijo ella. “No me tocaba las rodillas, aquello no era para mí… Pero, aquí estoy años después con muchísimo yoga en mi vida. Tras aquella experiencia empecé a practicarlo a diario y noté grandes cambios en mí muy rápidamente. Hice mi primer Teacher Training de yoga en Londres hace ahora 15 años con Shiva Rea. Fue por puro placer, por gusto. En aquel momento no tenía ninguna intención de hacerme profesora pero en 2014 decidí hacer el Teacher Training de Jivamukti con Yogeswari, algo que siempre había querido. Me llevé a los tres niños a Costa Rica y los apunté a un colegio para que se integraran e hicieran actividades mientras yo estaba en clase. Mi marido iba y venía para estar con nosotros. Eso fueron un par de meses, algo más de lo que duraba la formación para que los niños estuvieran más asentados. Luego, posteriormente hice mi apprenticeship en Nueva York con el que fue mi mentor, Jules Febre, uno de los profesores seniors de Jivamukti. Desde entonces el yoga tiene una gran presencia en mi vida, compartiendo mi experiencia y conocimiento en clases, siendo mentora, a través de mi fundación…

Lo cierto es que he probado muchos estilos de yoga. Soy muy curiosa y eso me ha llevado a probarlos y a integrar todo aquello que siento útil de cada uno de esos estilos, llevándolos a mi propia práctica y clases aunque para mí Jivamukti siempre ha sido la práctica principal. Puntualmente practico iyengar y durante años practiqué también ashtanga.

Jivamukti es un estilo de yoga muy completo tanto a nivel espiritual como físicamente. En él se reúne un equilibrio perfecto entre la energía masculina y la femenina y me encanta enseñarlo y formar parte de esta comunidad”.

 

¿Y qué hay de la Fundación Radika?

La fundación Radika nace de la gran inquietud que ha sentido siempre María de ayudar a la gente. Siente que es algo que podría venirle de su madre quien llevó la parte internacional de la Cruz Roja durante años. Ha trabajado como advisor de Yogeswari para su fundación Azahar e involucrándose en ello se dio cuenta que aunque hay mucho que hacer en distintos rincones del mundo, también hay mucho por hacer aquí, de un modo más local. Durante un tiempo colaboró con Tomeu Catalá (abril 2015), fundador y presidente del proyecto Home Balears, el primero de los proyecto hombre “y hasta el día de hoy el mejor y más eficaz”. Este es un centro de adicciones y allí María trabajó con usuarios  (personas con adicciones) utilizando el movimiento para liberar problemáticas que llevaran con ellos. Estuvo con personas que tenían adicciones, bloqueos, no podían dormir…. “Tras esos días en Mallorca decidí formarme más, eso fue entre 2016 y 2018 y en noviembre 2016 nacía Radika. Vi que lo que estaba aplicando funcionaba y quería saber más para poder compartirlo. Me formé en EEUU e Inglaterra en yoga informado o terapéutico, en el Justice Resource Institute (Brookline Massachusets), con Lisa Danylchuk (en Portland ) y con Lisa Kaley en Londres. A la par daba clases de yoga para ver qué necesidades tenían las personas con las que trabajaba, qué funcionaba y qué no… Siguiendo siempre la metodología enseñada y aprendida, toda ella basada en evidencia que muestra el beneficio del movimiento. Un método que marca cómo montar la clase, la sala y cómo impartir la sesión. Un complemento totalmente eficaz para las terapias psicológicas.  Desde 2018 empecé a dar más visibilidad a la Fundación, dejé que saliera al mundo y empezaron a unirse personas al equipo. Actualmente en la Fundación estoy yo y mi marido, Fernando Rodes, socio fundador además de consejero. Yo soy la fundadora y presidenta, Javi Aurell COO, Marie Montocchio como Directora Artística y formadora de Radika y vamos ampliando nuestro profesorado a medida que siento que la gente está lista para enseñar yoga informado. El proceso incluye formarse con Radika o una entidad similar en yoga para trauma y yoga informado y cursar los extension trainings, unas sesiones de profundización y de prácticas que me permiten ver quién está preparado/a, para qué lo está y el interés que tiene en formar parte de nuestra organización. También tenemos un consejo que ahora estamos ampliando”.

  

El yoga informado es un tipo de yoga para personas con trastornos mentales, de humor y desasosiego (trauma), estrés, burnout, fatiga compasional o de exclusión… Es un tipo de terapia complementaria enfocada a que una terapia convencional pueda ser más eficaz y duradera. Desde Radika trabajan también para reducir el estigma y poder hablar de los trastornos mentales sin tabúes ni informaciones incorrectas basadas en prejuicios, algo que también ayuda a evitar síntomas como la soledad. “Es importante hablar de algo que muchas veces no se entiende y en lo que las personas que están en ello se sienten incomprendidas”. 

Fotografías en blanco y negro de Richard Pilnick

 

María es inquieta, es curiosa, es generosa y se vuelca por completo en los demás. En estos momentos está totalmente centrada en Radika, en su trabajo como mentora de Jivamukti y en seguir transmitiendo y compartiendo la práctica, el próximo febrero por ejemplo en India en un nuevo teacher training pero también semanalmente en las clases que imparte en el centro de Jivamukti de Barcelona.

Sigue viajando, algo que desde luego ha estado siempre presente en su vida. Visita a su familia, repartida entre Nueva York, Denver y Milán. Practica yoga en ciudades del mundo donde hay profesores inspiradores para ella como en Nueva York con Alison west, Carrie Owerko o Lara Warren y trata de coincidir siempre que le es posible con Jules Febre, donde quiera que esté del mundo.

Cada sitio en el que ha vivido le ha encantado. “No lo cambiaría. En todos ellos he crecido y aprendido. Cada sitio aporta algo, la gente, los amigos de cada lugar, las culturas… Siempre hay algo que aprender… Aunque ahora estamos muy bien en Barcelona. Me encanta. Aquí estamos muy bien. La calidad de vida en una ciudad grande pero no demasiado, pequeña pero no mucho y con acceso fácil a la naturaleza, algo esencial en mi vida”.

 

Sin duda María es una gran fuente de inspiración. Escuchándola hablar, siguiéndola en redes sociales, acudiendo a sus clases, formaciones… Por lo que muy sinceramente os recomiendo que la sigáis de cerca para crecer con ella. 

Gracias María por esta entrevista y por querer nuevamente regresar por aquí. Siempre es un placer tenerte.

Un abrazo,

Anna

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Anna

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