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Conociendo a… Marta Vargas

Por fin llega este post, este artículo que me hace especialmente feliz. Preparé esta entrevista antes de finalizar el 2018, la recibí completa estando en Bali y me emocioné leyéndola. Luego surgió Cuidarme y dejé un poco en stand by la entrevista. Iba a formar parte de otro proyecto que por ahora tengo también parado por cuestiones más personales y como es realmente MUY bonita esta entrevista, he decidido que no puedo mantenerla más «en el cajón» y aquí la traigo, con un extra de ilusión porque coincide justo con mi viaje reciente a Estocolmo y mi encuentro en persona con Marta en la que es ya su ciudad desde hace algunos años. Os dejo con Conociendo a Marta Vargas. Un placer tenerla aquí.

 

retrato de chica en su casa

 

Nací en Barcelona en 1990 y crecí en un pueblo a las afueras. Cuando tenía quince años mis padres decidieron mudarse un poco más al sur a un pueblo costero. Para mi yo adolescente esa decisión fue bastante dura ya que significaba tener que separarme de mis amigos y de mi novio de entonces, pero de repente vivir literalmente al lado del mar se convirtió en un regalo.

Estando allí empecé a hacer fotos. Recuerdo tener un montón de cámaras analógicas y lomográficas. Mis padres me regalaron mi primera réflex y empecé a pintar con acuarelas y a coser. Incluso tuve una pequeña tienda online en la que vendía estuches y aún hoy recibo mensajes de gente que los compró y todavía los conserva. La creatividad siempre ha sido el centro de mi vida y desde pequeña mis padres la han fomentado, así que estando allí decidí estudiar Artes durante los dos últimos años de instituto. Tras acabar esos estudios, me mudé de vuelta a Barcelona donde hice la carrera de diseño gráfico en ELISAVA.

Recuerdos aquellos años de una manera un tanto agridulce. Había mucha competitividad en mi curso. Por aquel entonces yo tenía un blog y me enteré de que mis compañeros de clase me criticaban por ello (curiosamente, a día de hoy muchos de ellos me siguen en Instagram) y empecé a sentirme insegura de mi trabajo. Por suerte, tenía bastante claro que quería irme de intercambio al extranjero, así que al tercer año decidí solicitarlo. No tenía claro el destino pero sabía que, aunque nunca había estado, quería irme a un país nórdico. Una noche, estaba rellenando la solicitud de intercambio y no podía decidirme entre dos destinos: Gotemburgo o Helsinki. Recuerdo vívidamente este momento: cogí dos pedazos de papel y escribí el nombre de cada ciudad en cada uno de ellos. Los doblé meticulosamente, los barajé y con los ojos cerrados cogí uno: Gotemburgo. En ese momento no tenía ni la más menor idea de que un gesto tan pequeño iba a determinar el rumbo de mi vida de una manera tan drástica.

Vivir en Gotemburgo cambió mi vida. El estilo de vida de allí me atrapó. Tanto, que siempre describo esa experiencia como «Lo que buscas existe«. Esa frase significaba, para mí, que de repente había encontrado lo que ni siquiera sabía que estaba buscando. Algo que hablaba a mi ser interior y me hacía sentir de una manera que no me había sentido en ningún otro sitio. Además, la mentalidad en la escuela era totalmente distinta. Recuerdo cuando una de mis compañeras se me acercó y me dijo: “He descubierto tu blog, ¡me encantan tus fotos!”. Fue la antítesis de lo que había vivido en Barcelona. En Gotemburgo descubrí y aprendí muchísimas cosas pero la más importante fue encontrarme a mí misma. Mi conexión con Suecia fue tan clara y fuerte, que tener que volver a España se me hizo bastante difícil.

Otra de las cosas que aprendí por aquel entonces fue que tenía que desprenderme de cualquier relación tóxica así que al volver a Barcelona para acabar la carrera, decidí marcharme del piso que había estado compartiendo. Y entonces, por suerte del destino, acabé viviendo en un piso precioso con Mónica Bedmar. Vivir con Mónica fue un regalo. Vivíamos en un piso grande y luminoso y nuestros estudios estaban conectados por una puerta grande de madera que siempre mantuvimos abierta. Nunca olvidaré ese año. Fue muy importante tener a Mónica como uno de los pilares de mi vida cuando lo único que quería hacer era acabar la carrera y volver a Suecia. En Mónica encontré una gran fuente de inspiración pero también un gran apoyo y una amistad que a día de hoy es de las más importantes que mantengo.

 

vistas de estocolmo

 

Vives en Estocolmo desde hace años, ¿qué te llevó hasta allí? ¿Qué te gusta de la ciudad, qué te aporta, qué sientes viviendo en la ciudad? 

Cuando acabé la carrera volví a casa de mis padres para planear mi futuro. Fueron unos meses de incertidumbre. Quería volver a Suecia pero no tenía ni dinero, ni idea de cómo conseguir trabajo allí. El mercado laboral en España no estaba en su mejor momento. Fue una situación desesperante.

Entonces mis padres se ofrecieron a regalarme un viaje a Estocolmo a finales de noviembre y una amiga que vive en la ciudad me ofreció quedarme en su casa. Tenía una semana para encontrar trabajo así que antes del viaje envié unos sesenta e-mails a estudios de diseño y agencias preguntándoles si podía pasarme a conocerles. Fue bastante desalentador porque casi nadie responde a ese tipo de e-mails. Creo que durante esa semana pude hablar con cuatro estudios, que en ese entonces no buscaban contratar a nadie, así que no sirvió de mucho. Recuerdo que había preparado portfolios impresos para dar a todas las agencias y acabé dejando la mayor parte de ellos tirados en una escuela. También fui dando mi currículum a cafés y restaurantes para trabajar de camarera y ni siquiera en eso tuve suerte. Fue así de deprimente.

Volví a casa y de repente, cuando ya había decidido tirar la toalla, recibí un e-mail de una de las sesenta agencias a las que había contactado dos meses antes ofreciéndome un puesto por unos 10 meses de entrada. No puedo explicar lo que sentí al leer ese e-mail, todavía se me pone la piel de gallina. Ludvig, la persona que me escribía, me compró un billete de avión para el día siguiente y fui a hacer una entrevista. Fue una experiencia increíble, conseguí el puesto y a las tres semanas me mudé a Estocolmo. De esto hace seis años.

 

Estocolmo es mi sitio en el mundo. Es difícil de explicar y quizá de entender pero siento que pertenezco a esta ciudad. Lo que más me gusta posiblemente sea la combinación de ciudad y naturaleza y el cambio de estaciones. Me encanta cambiar completamente mi rutina según el momento del año en el que me encuentro. Eso es algo que a mí personalmente me aporta mucho. En verano: la naturaleza, salir a pasear, picnic en el parque, largas horas en el balcón, ver el atardecer desde el mirador, bañarte en el lago, pasear en bicicleta. En invierno: ir despacio, quedarte en casa, llenar todo de velas, pasear bajo la nieve y resguardarse en un café para tomar fika, ir al mercadillo de Navidad del casco antiguo y permitir a tu cuerpo tener menos energía, dejarte llevar por lo bonito del invierno y disfrutarlo. Por ese motivo no me afectan negativamente los inviernos, este año en especial lo estoy disfrutando muchísimo.

Mis lugares favoritos son aquellos que combinan naturaleza con interiorismo y atención a los detalles. Bergianska Trädgården y Rosendals Trädgården son dos sitios que nadie se puede perder al visitar la ciudad.

Lo que más echo de menos de España es por supuesto a mis padres pero me encanta ir de visita con mi pareja, Graeme, y verle disfrutar de la comida y las costumbres de allí. No creo que vaya a volver a España pero no podría dejar de ir de visita al menos una vez al año.

 

chica en calles de Estocolmo

 

¿Qué te nutre e inspira? En qué te gusta pasar tu tiempo libre?

Me inspira mi vida: las personas que me rodean, la ciudad, la naturaleza, los libros que leo, la música que escucho, mi hogar. Crear espacios me llena de energía. En este momento, el lugar en el que me siento más inspirada es nuestro nuevo estudio, un espacio grande con ventanas hasta el techo en el que Graeme y yo pasamos las horas trabajando en nuestros proyectos personales. Es así como me gusta pasar mi tiempo libre: con él, paseando por nuestra ciudad, descansando en nuestro hogar y creando en nuestro espacio.

 

Trabajas en Spotify, ¿cuál es tu responsabilidad allí? ¿Qué significa para ti trabajar allí? Y también trabajas como fotógrafa (freelance). ¿Qué tipo de trabajos haces, cómo combinas ambos y en qué te nutre cada uno de ellos?

Soy Senior Art Director en un equipo llamado Editorial Design. Trabajamos con una gran variedad de equipos (Product, Brand, Marketing, Content,…). Nuestra responsabilidad es establecer los estándares de diseño a nivel global para el packaging de nuestro propio contenido (música, videos y podcasts). En pocas palabras, el aspecto visual de todo el contenido original creado por Spotify lo diseñamos nosotros.

Hace tres años que trabajo ahí y he aprendido y evolucionado tanto desde que empecé que siento que, a nivel profesional, soy una persona totalmente distinta. Para mí es muy importante trabajar en una empresa en la que confío, una app que uso a diario y que hace algo positivo para la sociedad. Además adoro la música así que es un placer poder trabajar en algo relacionado con ella.

Además trabajo como diseñadora y fotógrafa freelance. Hago sesiones de fotos para marcas y agencias y desde hace poco he empezado a diseñar webs para un par de clientes. Estoy muy ilusionada por un proyecto en el que estoy trabajando con una pareja que admiro mucho, ¡pero no puedo desvelar nada aún! Además de mi trabajo principal siempre he necesitado tener mis propios proyectos. Estoy trabajando en un proyecto muy especial llamado Dear que espero sacar en unos meses. Dear es una pieza editorial online que celebra viajar, la creatividad y vivir despacio a través de historias sobre sitios que me inspiran, hogares y personas interesantes.

 

¿Qué es para ti el concepto casa-hogar? ¿Has logrado construirlo fuera de tu ciudad, lugar de origen? ¿Qué debe tener para ser eso precisamente (hogar)?

La sensación de hogar es una de las cosas más importantes para mí. Es una de mis principales fuentes de inspiración, siento la necesidad de tener ese espacio y de nutrirlo. Graeme y yo compramos nuestro piso hace un año. Fue la primera vez que comprábamos algo juntos y estamos muy felices, este sitio ha aportado muchísimo a nuestras vidas y a nuestra relación. Y respecto a lo que debe tener para ser un hogar es sin duda mucha luz. Debe ser cálido, sencillo. Debe ser un lugar al que invitar amigos y familia de manera relajada. Nos encanta tener invitados en casa y para mí es muy importante que se sientan como en su propia casa. Pienso mucho en los objetos que entran en nuestro hogar. Tiendo a hacer limpieza y donar objetos cuando ya no sirven su propósito o no nos aportan felicidad. Creo que el espacio en el que vives tiene un gran efecto en tu mente y un espacio ordenado es una mente clara.

 

interior de casa

 

¿Algo más que nos quieras contar y compartir?

Muchas gracias por esta conversación Anna. ¡Admiro mucho tu trabajo y ha sido un placer ser entrevistada por ti!

 

He leído esta entrevista varias veces para editarla y en todas esas ocasiones me he emocionado. Me contagio totalmente de todo lo que Marta dice, comparte y lo que se desprende de sus palabras… Es realmente inspiradora, es luz, es bonita y aunque eso ya me lo imaginaba, constatarlo con esta entrevista y constatarlo compartiendo en persona… es mágico.

Espero la hayáis disfrutado tanto como yo, un abrazo,

Anna

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Será un placer saber de ti.
Anna

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