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El cuerpo, la imagen. ¿Una relación de amor – odio?

manos sobre cama

 

Quererse o no quererse. Algo con lo que luchamos constantemente muchas de nosotras. ¿Qué nos pasa que no nos aceptamos? ¿Por qué no somos capaces de ver lo bello y bonito que hay en nosotras? ¿Por qué no podemos mirarnos con amor, con cariño, con ternura? ¿Por qué nos tratamos tan mal, nos herimos, nos castigamos? ¿Por qué hacemos con nosotras cosas que no hacemos con las personas a las que queremos? El cuerpo y la imagen. Una relación de amor – odio, sin interrogantes, sin cuestionarse. Así es para muchas. En demasiadas ocasiones, un drama, un tormento, un condicionante que priva de la felicidad y la expresión plena de quienes somos.

Toda mi vida he luchado contra mí queriendo ser diferente a como era. En mi cabeza, la imagen de mi misma era una pero cuando me veía frente al espejo o alguien me hacía una fotografía y me veía, no coincidía en absoluto con lo que yo imaginaba de mí y entonces, surgía el drama y el rechazo. Un rechazo tan absoluto y desmesurado que condicionaba mi vida, mi felicidad y mi presente. Dismorfia de la imagen.

Someter el cuerpo al rechazo, crítica, exigencia, odio y heridas.

¿Y qué nos sucede para encontrarnos en esas situaciones? ¿Qué nos ha sucedido en el pasado para llegar a este tipo de agresiones hacia nosotras? No podemos generalizar, cada una tiene su propia historia, experiencias y heridas pero… sin duda cada una debe detenerse a observar para trabajar y sanar. Pero no debemos ir al pasado para quedarnos en él. Entender, aceptar y avanzar. Abandonar la culpa, sea propia o hacia los demás. Perdonar para poder seguir caminando. Debemos sacar de esas experiencias el aprendizaje necesario para salir de los bucles en los que nos encontramos atrapadas.

Nos guiamos por la perfección y somos las primeras a quienes exigimos ese lugar, ese estado que… Por más que queramos, lo imaginemos, lo visualicemos… No existe. No es real. Cada una es quien es, es única, es maravillosa y es perfecta tal y como es. Sé que es fácil decirlo, dejarlo aquí por escrito. Pero el camino es arduo, eterno, complicado, con ups and downs… Pero salimos, os prometo que salimos si lo deseamos. Me he pasado más años despreciándome que aceptándome cuando todos a mi alrededor me decían que era preciosa, bonita, maravillosa, por dentro y por fuera. Les creía sí, por supuesto sabía que lo decían de corazón pero era su verdad, no la mía. No conectaba con su verdad y no podía hacerla mía. Me odiaba… Pero igual de insistente y persistente era buscando mi perfección como lo era buscando el estar bien.

 

chica de espaldas espejo

 

Y llega, os prometo que ese momento llega. A unas antes que a otras pero si buscáis, si insistís, si confiáis, encontráis la manera de quereros sin necesidad de vivir en otro cuerpo. No voy a engañar a nadie y no puedo deciros que cuando me pongo frente al espejo cada día de mi vida, me veo perfecta, estupenda y maravillosa. No, no es así. Hay días que no me gusto con esos pantalones o con ese vestido pero… Trato de alejar ese pensamiento, pintarme los labios, colocarme la ropa del modo que mejor me quede y salir a la calle despachando esas malas ideas sobre mí. Porque… eso que te digo y te pueden decir personas a tu alrededor, es cierto, pienses lo que pienses, empieza a creértelo: eres maravillosa, pura, bella y perfecta tal y como eres. Deja de luchar, abandona, ríndete y deja de ir en contra de quien verdaderamente eres. Déjate ser tú. Permítetelo. Te lo mereces, debes mostrar tu auténtico ser, tu esencia. Tu yo más puro.

 

“Aceptar quien soy. Esta soy yo, este es mi cuerpo y soy perfecta tal y como soy” 

Brené Brown

 

Debemos tomarnos nuestras pequeñas imperfecciones, si es que existen, menos dramáticamente, ponerle un poco de humor y por supuesto, no tomar ideales del exterior porque lo perfecto y maravilloso está en nosotras, no en esa campaña publicitaria o en esa foto de instagram. Sé tú, simplemente tú.

¿Y cómo empezar a estar bien? ¿A querernos más? Cuidándonos. Sí, todo pasa por eso.

  • Seguir rutinas saludables con las que conectemos
  • Comer bien
  • Hidratarnos
  • Empezar el día meditando o haciendo yoga
  • Tomar por las mañanas agua con limón
  • Escribir un diario
  • Estar en contacto con la naturaleza
  • Mantenerte activa

 

A mí, justamente sanar mi relación con la comida y cuidarme desde la alimentación, es de las cosas que más me han ayudado. También el yoga y todo tipo de buenas rutinas. Hablo más en profundidad e invito a la reflexión de esto y mucho más en CUIDARME, un recorrido de observación, atención y escucha para la conexión con una misma así que si os apetece iniciar o seguir profundizando conmigo en un viaje de cariño, aceptación, caricias y amor propio, os recibiré encantada.

Un abrazo,

Anna

espejo con plantas de fondo

Fotografías de Beatriz Janer

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Anna

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