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Yoga Jivamukti, último capítulo

Viernes, terminamos la semana y cerramos este ciclo de posts sobre el estilo de yoga Jivamukti. Espero hayáis leído los dos previos y ya estéis algo introducidos a esta práctica gracias a las palabras de Olga Yoga Jivamukti y Juliette Yoga con Gracia pero seguro que tras leer también lo que nos cuenta María Macaya, entendéis algo más en qué se centra, focaliza, sus efectos y qué le diferencia de otros tipos de yoga.

¡Es el turno de María!

yoga jivamukti maria macaya

  • De formación previa a yoga….

Me licencié en la Tufts University  de Estados Unidos con la doble carrera de historia del arte y relaciones internacionales; más tarde tomé un master en crítica de arte en la Columbia University, también en Nueva York y como crítica de arte, he trabajado en varios museos de distintos países como el Moma, en Nueva York, el Museo Tamayo en Ciudad de México), en el Centro Pompidou de París y en el Macba de Barcelona. También he trabajado en Sotheby’s, en Christies escribiendo en sus catálogos y en Ivory Press. Dejé el mundo del arte con mi segundo hijo (tengo 3) y poco después me puse a escribir de forma creativa en vez de académica. Tengo una novela a medio escribir, algunos relatos cortos publicados y últimamente me encuentro escribiendo más sobre yoga.

Empecé a practicar yoga en el 2000 y desde entonces, la práctica tomó un rol importante en mi vida. El primer curso de profesores que hice fue en el 2004 con Shiva Reah y me saqué la titulación de Jjivamukti de 300 horas en 2014 en Costa Rica. Desde entonces he seguido estudiando con ellos y ahora tengo el título de profesora avanzada de Jivamukti de 800 horas. Mi aprendizaje intenso lo hice con Jules Febre, un hombre energético, inteligente y que no acepta hacer las cosas a medias. Él me hizo pasar por un training que siempre comparo al de Karate Kid, con él he aprendido muchísimo.

  • ¿Por qué el cambio de carrera profesional?

Creo que pasé de una carrera profesional a hacer algo que me encanta y sobre lo que se me olvida que en realidad es una «profesión» o «trabajo». Supongo que hice el cambio porque me gusta trabajar con gente, porque me gusta enseñar, porque creo en el yoga más allá de la actividad “deportiva” en sí misma, porque lo siento como forma de vida y porque, por muy cliché que parezca, me gusta ayudar a los demás. A la vez es una «profesión» o modo de vida que me estimula a nivel de desarrollo personal, a nivel intelectual… Siempre hay algo que aprender: filosofía, sánscrito, literatura, anatomía, yoga como terapia complementaria… además de poder ayudar a los alumnos en sus distintos temas. ¿Otra motivación para el cambio? ¡Creo que nunca tuve tantas sonrisas delante de mí en el mundo del arte como las que veo en mis clases de yoga!

También estoy especializada en yoga como terapia complementaria. Trabajo con personas que sufren de ansiedad, depresión, trauma o adicciones para complementar su terapia tradicional e intentar que esta sea más eficaz. He creado una Fundación con la que espero poder trabajar más a fondo este tipo de yoga.

  • Sobre Jivamukti

Entré en contacto con Jivamukti en 2001 con Yogeswari, una mujer increíble, con la que ahora colaboro a través de nuestras respectivas fundaciones. Me enganchó el dinamismo de la práctica porque soy muy activa, y por otro lado la importancia que Jivamukti pone en la filosofía y en centrarse a través de la meditación y del canto. Es una escuela que da mucha importancia también a tu relación con el mundo y con los demás, y en ese sentido te hace cuestionar tus acciones y tu forma de vivir. El veganismo, me vino también de aquí.

  • ¿Cómo se diferencia de otros yogas?

Hatha en realidad es cualquier tipo de yoga físico pero aquí lo conocemos más como el yoga lento. Jivamukti es más como una meditación, un rosario. Vinyasa es otro término que utilizamos muy vagamente en Occidente y que su definición real es una secuencia de movimientos consecuentes y ordenados. Jivamukti es un tipo de vinyasa en ese sentido. David Life y Sharon Gannon, padres del método, han creado una estructura que respeta los chakras, que respeta el cuerpo y su anatomía ofreciendo una práctica completa y que prepara el cuerpo para poder llegar donde se pueda llegar y finalmente a la mente.

Desde que empecé el yoga he probado muchos estilos. Pasé una época de Ashtanga hasta que entendí que era demasiado masculino para mí, también es un tipo de yoga que es muy duro respecto a las articulaciones. Después pasé a Shiva Rea, Bhakti flow, un yoga ultra femenino pero sobre el que también entendí que siendo demasiado femenino, tampoco cuadraba conmigo y no me ofrecía suficientes raíces. Por eso volví a Jivamukti que es ese punto medio entre lo masculino y lo femenino y que me va bien a mi. Practico también el Iyengar principalmente para profundizar más sobre anatomía y alineamiento y así mejorar mi práctica; también para obtener mayor conocimiento que me permita ayudar más y mejor a mis alumnos.

  • ¿Los alumnos que dicen de Jivamukti?

Como con todo hay a los que les encanta y los que prefieren otro tipo de práctica, normalmente más lenta. ¡Eso es muy personal! Y lo bueno es encontrar lo que a cada uno le va bien en términos de tipo de yoga y profesores con quien conectes y te sientas bien.

María da clases en varios centros de Barcelona pero yo la conocí en Zentro Urban Yoga y es allí donde suelo disfrutar de su enseñanza, cada jueves a las 19.00h.

Tras estos posts, espero que os hayáis animado a indagar más en este estilo y os lancéis a probarlo si todavía no lo habéis hecho. ¡Y contarme vuestras experiencias! Disfrutarlas sobre todo…

Y ahora… ¡a disfrutar del fin de semana!

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Será un placer saber de ti.
Anna

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