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Reflexiones de domingo…

reflexiones de un domingo

 

Hace frío, ha llovido… Y los días grises, bajan un poquito el ánimo, dan que pensar… Y una se detiene y termina así: con reflexiones de domingo

Entre mis propósitos de nuevo año, que no eran eso en sí precisamente sino más bien cosas que una mentalmente se marca para ser más feliz, llevar una mejor vida y que todo fluya a su paso, sin presiones ni prisas… estaba llevar un ritmo más lento. Caminar más despacio en todos los aspectos de mi vida y sobre todo, en el laboral, que tan loco fue en los últimos seis meses… Pues bien, aunque algo más lento sí haya sido, llevamos algo más de quince días del primer mes de 2017 y ya voy acelerada. Mal. No he durado nada… Diría que… únicamente la semana del 2 y porque me estaba situando con nuevos clientes y proyectos… Pero desde el día 9 que esto ya se me ha vuelto a ir de las manos, una nueva locura, distinta pero locura. Y no es posible, no puede ser porque esto no es ni sano, ni productivo ni modo de ser feliz y disfrutar en cada paso de la vida, tanto laboral como personal. Y sea por este ritmo ajetreado, sea por el invierno… Llevo días sintiéndome con un sueño increíble. No soy de esas personas de dormir demasiado, de hecho tengo épocas de insomnio en las que me despierto entre las 4.30 de la mañana y las 6, sea martes, sea sábado… Pero justo ahora, me pasaría el día durmiendo, del mismo modo que me lo pasaría comiendo. ¿Os pasa? ¿Es realmente cosa del invierno? Eso dicen… Pero claro, una no puede ni pasarse el día durmiendo ni tampoco comiendo… Y en esas estoy, tratando de equilibrar lo que el cuerpo me pide, lo que debo hacer… Porque lo que sí es cierto es que debemos escucharlo, las señales que nos manda y tratar de bajar el ritmo si lo que necesitamos son más horas de sueño; o si, por más que nos alimentemos bien, el cuerpo nos pide más carburante, muy probablemente es porque necesita cargarse de más energía… Más caldos, cremas calentitas, más cereales, legumbres… todo aquello que nos hace bien y reconforta igual que la necesidad del descanso, del resguardarse, del sentirse segura, reconfortada en casa y en un espacio cálido y agradable, ¡con esas 20 capas y una manta!

¿Y no es cierto que también en esta época uno tiene también más ganas que le cuiden? ¿O soy yo…? Y que lo hagan simplemente… Haciéndote un desayuno, una merienda, una comida… Sí, le doy mucha importancia a la comida pero es que creo que hacerle la comida a alguien es un gran acto de amor para cualquiera (pareja, amigos, familia…) y me parece un gesto precioso… Quizá parte de esta reflexión venga porque había quedado con una amiga para que me ayudara en unas cuestiones de trabajo y sin pensarlo le propuse comer en casa y preparar algo rico pero luego, al detenerme a pensar en la logística me dije: “¿Y qué hago? ¿Y cuándo lo preparo si justo antes de comer estoy haciendo un reportaje fuera de casa? ¿Y el día anterior fuera de casa las 24 horas?”. Hay quien en un momento se apaña con cualquier cosa o incluso, se relaja saliendo a comprar lo necesario con los invitados mismos y cocinando mientras están ya en casa. Yo lo siento pero eso no lo sé hacer… ¡Y me encantaría! Probablemente sería más feliz y viviría más relajada pero… Me gusta que cuando viene alguien a casa esté todo listo, no esperen, se sienten y disfruten… Y estar con ellos y para ellos, ¡no enfrascada en la cocina! Y a veces, por más que quieras cuidar a los demás… a veces no puedes. Porque no puedes llegar a todo y aunque a mi personalmente me de una rabia inmensa… Me detengo, lo pienso y… me relajo. Esta vez no puedo hacerle una comida deliciosa, lo acepto. Será la próxima vez que seguro estaré más tranquila. Y entonces salimos a comer a algún lugar rico y disfrutamos las dos. Porque sino, me pierdo el disfrutar del pensar qué cocinar, el prepararlo todo, el ritual de la mesa, bien bonita y preparada para la ocasión… y dejo que esta vez, nos cuiden en un restaurante. Otra de las partes necesarias de bajar el ritmo. Bajarlo en todos los aspectos, en todos los sentidos. Que vamos acelerados, mental y físicamente… Y deberíamos…

  • Llegar a los sitios antes, sin correr, sin querer aprovechar hasta el último instante en casa o donde fuera, trabajando o avanzando cosas de cualquier tipo. Dejarte aparecer en los lugares tranquila, calmada… Incluso antes, para situarte y hacerte al lugar…
  • Practicar más el decir “No” tanto a nosotros mismos como a los demás. Conocer nuestras posibilidades y vivir en función de ellas. Sobrecargarse no lleva a ningún lugar…
  • Las listas funcionan pero no las eternas e imposibles. Seamos más realistas…
  • Descansar y dormir lo que se necesite. Si estamos en la fase de la marmota… dejarnos llevar y si no podemos ver series, películas, escribir y exprimir más el día, ya lo haremos dentro de un mes cuando tengamos insomnio y nos despertemos a las 5 de la madrugada (eso me lo digo a mi misma y a los que os pase como a mi que queremos hacerlo todo y a veces… simplemente no es el momento).
  • No darle vueltas a la cabeza con cosas que están fuera de nuestro control. La vida es la que decide muchas veces por más que nos empeñemos en controlarlo y si dejamos que fluya, desperdiciaremos mucha menos energía y sobre todo sufriremos menos; algo, ambas cosas, que desde luego nos permitirán enfocarnos en aquello que sí podemos controlar.
  • Muchos recomiendan meditar. Bueno, yo diría meditar o hacer aquello que nos relaje y tranquilice. En mi caso, sería el yoga, sentarme en el sofá a escribir, leer cosas pendientes de webs, blogs bonitos… Inspirarme con aquello que me gusta. Eso me da paz y tranquilidad.
  • Sentirte bien con lo que haces y cómo lo haces. Con tu trabajo, vida, aficiones, costumbres, rutinas, relación con el entorno… Ser coherente con lo que sientes, piensas y haces. Por ejemplo con tu relación con el medio ambiente, hábitos de compra, alimentación, tu relación con los demás… Y la relación contigo misma.
  • Y sin duda, comer bien. Lo he dicho cientos de veces… Y lo seguiré diciendo 🙂

Esto son cositas que he ido pensando, leyendo aquí y allá… y que creo deberíamos, sinceramente, poner en práctica.

¡Y hasta aquí mis reflexiones de domingo…! ¿Os da también por pensar este tiempo? ¿Qué cosas se os pasan por la cabeza? ¿Y qué opináis de mis recomendaciones? ¿Nos ponemos juntos a ello? ¡Me encantará leer vuestras impresiones y comentarios! ¡Os espero al otro lado de la pantalla!

Que tengáis una feliz semana… ¡y llueva-haga menos frío por favor!

Imágenes: 1. Vogue /  2. Stefany Alves

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