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El arte de simplificar la vida

Vivimos cargados. Cargados emocional y físicamente. Acumulamos “bártulos” de todo tipo de los que no somos capaces de desprendernos. Ropa, muebles, objetos de decoración, documentos, papeles…

«El arte de simplificar la vida» escrito por Dominique Lareau analiza todo esto y recomienda seguir un estilo de vida mucho más «austero. Vivir con lo esencial, lo necesario, liberarnos de excesos, de lo innecesario. Tenemos infinidad de cosas que llenan armarios, estanterías, cajones… y la mayoría de las veces no somos conscientes de seguir conservando todas esas cosas. Nos sorprendemos en las mudanzas descubriendo «tesoros» que no veíamos desde que un día las guardamos en ese rincón escondido. Y si no vivimos con consciencia de ellas, utilizándolas… ¿qué sentido tiene seguir acumulándolo? Vivimos aferrados a pertenencias con una inmensa carga emocional pero… más bien desmedida y sin sentido ya que si no sabemos que lo tenemos, ¿qué emotividad hay detrás? Luego está el «archiconocido» concepto del «por si acaso», pero siendo realistas, pocas veces hay que recurrir a ellos.

Empecé a leer este libro hará casi un año. Es un libro sencillo, rápido, aunque al ser más un estilo de lectura tipo «manual», lo he ido intercalando con otros libros. Un manual que recomienda desprenderse de todas esas mochilas emocionales que nos unen a cosas materiales. Insta a dar importancia a los objetos y pertenencias que sí lo merecen. Abandonar el «comprar por comprar» y buscar lo especial y único. Dejar de recurrir como norma a los grandes almacenes para comprar ropa, decoración u otros en serie. Invertir en objetos únicos, especiales, de valor. Quizá podamos comprar menos, debamos ahorrar durante algún tiempo para hacernos con ese bolso especial, delicado, único… Pero quizá una vez lo tengamos, sea tan maravilloso que no necesitemos de 20 más en el armario. Sea tan perfecto en si mismo que podamos contar con él para la gran parte de las ocasiones especiales así como en nuestro día a día. Lo mismo con muebles. Comprar esa silla preciosa y única que dará el toque de distinción y particularidad a nuestro hogar. Olvidar las sillas en serie de plástico, idénticas a las del vecino de arriba y a las de cualquier otro rincón del mundo.

Sobre las rutinas, su visión por supuesto se mueve en la misma línea. Mimarnos, cuidarnos, respetando siempre lo que nos rodea, el medio ambiente, invirtiendo en los productos estrictamente necesarios y no cargando botiquines o armarios de baño de productos de higiene, cremas, colonias… Ceñirse a lo necesario, esencial, de calidad y respetuoso con nuestro alrededor. Cuidarnos a nosotros y dejando que nos mimen.

Estos son algunos de los temas que Lareau ataca en su libro, aunque… hay mucho más en él y con el post me quedo corta, por supuesto.

Desde que lo empecé a leer he tratado de seguir muchos de sus consejos. Con mis dos mudanzas recientes, me he desprendido de mucha ropa, muchos objetos que yacían escondidos sin siquiera ser consciente. He acudido a un par de mercadillos para vender algunas cosas, he dado otras y las más viejecitas directamente me he deshecho de ellas. En cuanto a mobiliario, debo reconocer que me encanta Ikea y a veces es complicado recurrir a alternativas por una cuestión de precio pero… soy feliz con algunas grandes adquisiciones muy valiosas como la preciosa mesa de centro y el banco a juego que encargué a medida en Valnot, en Barcelona. Una mesa y banco que vienen conmigo allá donde vaya. Lo mismo con mi nevera y algunos otros preciosos muebles-elementos de la casa como las preciosas lámparas colgantes del salón.
Últimamente compro mucha menos ropa porqué soy consciente de todo lo que tengo. Muchos años viví «sin saber que ponerme porque no tengo nada». Todos sabemos que eso no es cierto. Todos (y más las mujeres, eso es así) tenemos cientos de cosas para ponernos cada mañana. Abramos bien los armarios y fijémonos en su interior. Y si algo no nos sirve por la razón que sea, limpiemos antes de dar la bienvenida a otras cosas.

Caroline Rector, una blogger de moda, encaja perfectamente en este estilo de vida. Desde hace un par de años, vive cada temporada con únicamente 37 prendas y accesorios, un estilo minimalista que le permite ahorrar tiempo y dinero. Cada nueva estación revisa el armario y organiza su ropa en función de si quiere seguir conservándola (o no y entonces la dona) y las nuevas compras o adquisiciones. Si queréis saber más de ella, tenéis aquí el artículo donde la descubrí.

La verdad es que todo este proceso de limpieza, es realmente reconfortante. Limpiar lo que te rodea para sentirte mejor, sin agobios ni excesos que dificultan instantes del día a día. No verte obligada a remover entre montañas de excesos. Contar con lo necesario, lo útil, tus verdaderas cosas. ¿Os animáis?

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Libros conciencia personal y realización

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El arte de simplificar la vida, Dominique Lareau

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Anna

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