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Un retiro de yoga

Por supuesto, dada mi ausencia de los últimos meses, no os había hablado todavía de mi experiencia en el retiro de yoga de este verano. Parte de mis vacaciones las destiné a escaparme y disfrutar, durante una semana, de un maravilloso retiro en una casa perdida en Mallorca. Hoy os cuento cómo viví la experiencia.

 Escapada de verano, yoga y meditación

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Levantarte a las 6.30 de la mañana, cuando todavía no hace calor y se puede respirar el frescor entrando por las ventanas. Vestirte con ropa cómoda y comenzar el día con respiraciones (Pranayama), seguir con una clase de yoga de dos horas y pararte a desayunar tranquilamente. Ese momento. Esos momentos… Tras los ejercicios de la mañana, relajados y en calma, llenar tu bol del desayuno con fruta fresca (con suerte algunos higos de la higuera, moras del jardín o pedacitos de sandía traídas del mercado), muesly, leche, acompañarlo de un té, de un café con leche de arroz o avena… Tomarte tu tiempo. El tiempo se detiene aquí.

El resto del día se sucede pero el principio ha sido delicioso. Clases de filosofía, talleres de cocina vegetariana y alimentación consciente y emocional. Comemos los platos que hemos preparado siguiendo las indicaciones de la profesora. Estoy atenta, no quiero perder detalle, quiero llevarme conmigo todo ese conocimiento para seguir haciendo crecer mi recetario, particular, con trocitos de unas y otras profesoras, unos y otros libros, blogs y webs de alimentación.

Después de comer podemos descansar algo, aunque seguido tenemos Yoga Nidra (más conocido como «Yoga del sueño»), meditación o algún taller de masajes.

Durante la tarde hay más talleres, charlas, algo de tiempo libre que disfruto escribiendo, leyendo, charlando en el jardín o con algunos baños en la piscina. Antes de cenar, nos dedicamos a una nueva sesión de yoga y acabamos cenando (delicioso) en el jardín.

Tras esto, en función del día, hay conciertos en la sala principal donde realizamos las clases, proyección de películas, documentales… Y según cada uno lo vaya necesitando y sintiendo, se va retirando a dormir.

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Retiro de yoga en Mallorca

Yoga y meditación


Son días completos, hay actividad por hacer aunque también muchos momentos para uno mismo, estando a solas o cerca del resto. Momentos de quietud, para pensar, no hacerlo, para revisar cosas, adentrarte en lo que necesites, alejarte de la ciudad, alejarte de lo que te preocupa o verlo con perspectiva y quizá entenderlo.

Verdaderamente, «retirarse», más o menos lejos, más o menos días, puede remover y emocionar. Puede hacer crecer y hacerte sentir bien aunque muchas veces se sienten cosas que duelen. Un dolor necesario que hay que revisar, observar y acomodar. Llegas a descubrir cosas, ver qué quieres seguir en una u otra dirección, adentrarte en según que aspectos y alejarte de otros. Te encuentras, te descubres y descubres a quienes te rodean. Te quieres y quieres más. Al menos… Eso ha sido para mí.

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Casa S'Om Mallorca

S’om Sant Joan – Mallorca Agosto 2015 

Fotos: Anna Alfaro

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Anna

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