Setting intentions from Bali

palmera

 

Venir a Bali ha sido un regalo y nunca mejor dicho. Un regalo que decidí hacerme a mí misma y un regalo que ha sido posible gracias a la vida que a veces te da bofetadas pero que en otras, esas bofetadas se pueden tornar caricias (o nosotros podemos tratar de verlo así para ser más amables con nosotros/as mismos/as).

Con todo lo que estoy escribiendo aquí desde mi llegada, ordenando ideas, “verbalizando” a través de escritos, sanando a través de distintas prácticas de yoga, de meditación, silencio, tiempo a solas conmigo misma… espero curar heridas, reconciliarme conmigo y mi pasado y avanzar porque hay sucesos que nos marcan de por vida pero debemos hacer todo lo posible por aprender de ellas y ver (aunque no lo pueda parecer de ciertas cosas), el lado bueno de todo o lo bueno que ellas pudieron dejar en nosotros.

En mi caso, y aunque de algo tan definitivo como es la muerte, poco bueno se puede sacar, sí que en estos últimos años he aprendido que mucho de mí misma viene de mi padre que aunque tan solo lo tuve en vida, mis dos primeros años, todo su ser impregnó el mío, como dice mi madre en alguna ocasión que hablamos de él. Y sí, hoy estoy aquí en Bali por él y aunque desearía mil veces más tenerle en mi vida que estar ahora tan lejos de casa lidiando con ciertas cosas (entre ellas su muerte tan temprana que sí, aún hoy necesito sanar…), agradezco poder tener esta oportunidad y la abrazo para aprovecharla al máximo.

En los últimos meses del año, prácticamente desde verano, he estado cuestionándome muchas cosas de mi vida y eso es porque no estaba bien. Así de simple. A veces tratamos de echarle la culpa a otros factores pero no, tantas veces viene de dentro…

En mi caso de mí, de mi esencia, de mi núcleo. Y no sabría decir cómo ni en qué momento preciso decidí hacer este viaje aunque fue tan solo semanas antes de tomar mi vuelo, para nada llevaba meses planificándolo aunque sí inconscientemente, seguro, todo esto se estaba ya gestando en mi interior. Sí ha sido una decisión relativamente rápida de tomar y organizar pero muy marcada por mi instinto y mi corazón. Este viaje es y era una necesidad surgida imperiosamente desde mí. Un empuje, una llamada y era Bali el lugar al que debía venir. Era aquí donde debía estar. No puedo explicar más pero así lo sentí y así ha sido.

Llevo muy pocos días aquí y sí es cierto que no puedo todavía sacar demasiadas conclusiones pero… estoy segura de lo mucho que voy a trabajar este tiempo estando aquí. He creado unas semanas de trabajo personal en las que nada más deseo que lo interrumpa, permitiéndome todo el tiempo de las 24hs que tiene cada día para cuidarme en el nivel que sea que lo necesite.

El primer día al llegar, me sentí abrumada, sobrepasada, angustiada. Tanto tiempo por delante, tantas horas a solas, tanto espacio que no sabría llenar… Y ahora que me siento a escribir esto, a poner orden, a marcar bien las intenciones de este viaje nuevamente puesto que ya las marqué en Barcelona pero es bueno revisarlas en destino y más a pocos días de comenzar el nuevo año, veo que todo el tiempo es poco para cuidarse y atenderse a una misma. Lo sé y aún más os lo diré cuando se esté terminando esta etapa…

Sí, he venido a cuidarme, a atenderme. Self-love, self-care… Sí. Todo centrado en mí.

La primera vez que esto se me pasó por la cabeza me sentí muy egoísta. Seguro que os ha pasado en alguna ocasión y no por un viaje de este tipo sino por el simple hecho de pensar en daros una tarde, una mañana, unas horas para vuestras cosas… Me ha pasado a mí también y aún hoy me sucede pero poco a poco, cada vez lo hago con más convicción y sin tanto cuestionarme porque… ¿Quién mejor que una misma para cuidarse, dándose el tiempo y el espacio? Llevo tiempo aprendiendo a hacerlo y creo que sin duda, es lo mejor que he podido hacer por mí aunque me queda muchísimo camino todavía y aquí, en Bali, lejos del ruido que la vida diaria tan acelerada nos impone y que en mi caso, me estaba ahogando, me siento a observar y a tomar perspectiva.

No hago más que escribir, leer, ir a yoga y meditación, comer rico, pasear… Y seguir escribiendo y tratando de aclarar muchas cosas de mí. He venido a ser amable conmigo y he venido al lugar perfecto para hacerlo. Bali es una isla de sanación y magia muy potente.

templo bali

 

Planté intenciones antes de volar, las volví a escribir durante el vuelo, lo he hecho estos días a mi llegada y seguiré haciéndolo. Una amiga que conoce bien este lugar me decía antes de mi viaje: “pon intenciones ahí donde vayas”. En eso estamos y supongo que esta es la época del año perfecta para hacerlo. Intenciones, propósitos. Llamémoslo como deseemos. Hay quien no cree en ello porque luego, ¿quién cumple con eso? Pero creo que se trata de algo más allá de cumplir o no cumplir. Se trata de visualizar qué deseas y creer en ello para acercarte hacia tu intención, alcanzarla. Sin intenciones, creo que vamos muy perdidos y es complicado llegar donde deseamos llegar y estar.

Si has llegado aquí, gracias por leer este post tan personal e íntimo. Espero que siendo los últimos días del año, tengas tiempo de pasar por aquí y detenerte a leerlo. Te lo agradezco,

Un abrazo,

Anna

PD: He querido poner el título en inglés porque realmente define mucho mejor todo lo explicado en este escrito. A veces las palabras en inglés… son mucho más acertadas y desde donde escribo hoy, todo es en inglés 🙂

 

sillas en cafetería

plato ensalada

Fotografías: Anna Alfaro – Bali diciembre 2018

6 Comments

  • María Alcaraz
    Hola, Anna. He visto que habías publicado post y ahí que he ido rápida y veloz. Como te contaba en instagram, ir a Bali sola es el sueño de mi vida. Llevo literalmente 10 años pensando en ello pero mi relación emocional con el dinero, siempre me lo impide (cuando lo tengo, pienso que si lo gasto en un viaje, luego lo necesitaré)... Cosas a sanar. Este año, tras la muerte de mis padres y hacer activamente el trabajo de duelo (al menos el grosso porque siempre queda qué sanar de esto), iba a ser el año pero, una lesión de rodilla me tiene en casa recién operada, en reposo y sola (no tengo familia, todos los amigos están de viaje por Navidad...). Te leo y te veo en Instagram y es como si a través de ti pudiese estar ahí en Bali al sol y comiendo rico, practicando yoga con lo que me gusta y paseando. Cuanto más te leo más veo semejanzas entre nosotras y eso, nunca es fortuito. Las redes son puentes para conocer a personas adecuadas en el momento justo, esas personas que tienen una razón de ser en nuestra vida por algo, aunque sea mínimo y en la distancia. Desde que hace años empecé a practicar budismo, así lo veo: todo es parte del proceso. Sólo decirte que gracias por compartir, disfruta de tu momento y por supuesto, auto-cuidarse es fundamental. Un apunte más de una frase que escribes que es "de la muerte nada bueno se puede sacar". Discúlpame pero discrepo. En un año fallecieron mi padre y mi madre, dos cánceres, dos procesos muy duros... Me quería arrancar la piel del dolor que sentía por la pérdida pero con el tiempo, créeme que he visto lo positivo (sí, aunque suene mal) que me ha aportado todo aquello. Y no es ni malo, ni egoísta, ni cruel, ni nada... Es que de todo, se puede extraer algo, también de la muerte. Otra cosa muy distinta es que podamos verlo, te lo dice una que lleva 3 días en el suelo emocional sin entender por qué es todo tan duro en este postoperatorio + navidad sola. De nuevo, muchas gracias. Te sigo... Un abrazo, María
    • Anna Alfaro
      María, bonita, mil gracias por compartir tu momento, leer y comentar :) Un placer tenerte! Bueno, respecto a lo último que comentas, si, estoy de acuerdo en lo que dices, de todo podemos extraer lecturas, aprendizajes, avanzar... y sin dudo yo lo he hecho inmensamente, ¡cómo no hacerlo! Pero bueno... Cuesta verlo a veces o toma su tiempo. Un abrazo fuerte y ánimo en tu momento!
  • Anna querida, hermoso post íntimo y personal, nada de egoísta, la única manera de estar bien con los demás es lograr estar bien contigo misma, así que pasa lo que haya que pasar, llora, escribe, ríe, sana...que logres pelar las capas de la cebolla que te cubren, que llegues a descubrirte y que nazca la nueva Anna, fuerte, feliz con ella misma. Te abrazo ! Vicky
    • Anna Alfaro
      Vicky bonita!! Mil gracias!!! toda la razón!! Llevamos toda la vida tratando de conocernos o de llegar al final del todo pero al final de qué? Siempre hay más jejeje Allá vamos! Un abrazo fuerte!
  • Mercedes
    Hola anna¡ me siento muy emocionada al acabar de leer en este momento tu relato,tu experiencia personal, todo aquello que sentimientos y que deseamos compartir. Alma noble, aventurera, comprometida, sensible e innovadora debes estar especialmente agradecida a tu padre por todo aquello que inspiró en ti. Aún mantengo en mi retina todas esas palabras y fotografías de ese bello lugar Nunca estuve allí pero que sensación tan cercana acabo de sentir.Compartamos experiencias,sensaciones y todo aquellos que nos hacen sentir humanos. Desearte que el año que empieza nos mantenga unidas , nos leamos y aprendamos y sobre todo en especial para ti...mucha reflexión y momentos especiales. Yo prometo seguir intentando acercarme a ti un poquito mas cada dia si tu me lo permites. Un abrazo de paz interior para ti...querida Anna.😘😘
    • Anna Alfaro
      Guapa! Mil gracias por todo esto que escribes, qué bonito... Me alegro de que se sienta cercano lo que comparto y así seguiré haciéndolo y a ti espero seguir sintiéndote cerca por aquí y por Instagram, siempre estando ahí bonita. Mil gracias, un abrazo enorme y te deseo también lo mejor :)

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