El mes del cuidado. ¿Qué haces para sentirte mejor?

flores secas en fondo blanco

mesa con velas y palo santo

 

 

¡Buenos días! Como adelantaba en la newsletter del pasado domingo y también en redes, este mes va a ser el mes del cuidado en el blog. Las distintas publicaciones van a ir hablando sobre prácticas, herramientas y tips a los que acudo y utilizo para mi bienestar, personas que he conocido y creo que son maravillosas, tanto a nivel personal como por supuesto profesionalmente dentro de este ámbito y bueno, en general cualquier contenido que tenga relación con el sentirse mejor, porque… Al final, es lo que nos interesa. Sentirnos bien, estar en paz, en calma, en bienestar. ¿Qué haces tú para sentirte mejor? Te cuento algunas de las cosas que yo hago por si te pueden servir.

Sentirse mejor. Algo en lo que (por suerte) muchas (hablo en femenino porque la mayoría de las que estáis al otro lado, sois chicas, que nadie se moleste por favor) invertimos bastantes recursos en sentirnos bien. Empecé este post hace un tiempo, creo que hará más de medio año pero llevo tiempo queriéndolo terminar para hablar un poco de mi proceso y de mis maneras de sentirme bien (o mejor) cuando no me siento del todo fuerte. Lo retomo ahora porque tras el regreso de las vacaciones de verano (a principios de septiembre), empecé a sentirme tambaleada. Puede que tenga que ver con una constelación familiar que hice en julio pero también mucho que ver con el viaje. Dicen que la India te cambia pero creo que me ha removido mucho más este viaje (a Japón), sinceramente. Me ha hecho replantearme muchas cosas de mi vida, prioridades, necesidades, el ritmo al que nos vemos sometidos, qué y quién nos rodea… Una bomba de relojería. ¡Para bien por eso! Aunque el proceso es complicadillo…

 

Empezaré retomando algo que escribí hará medio año.

Llevaba una semana con gripe (he de decir que no suelo ponerme mala) y con poca energía. Había ido al osteópata y me había dejado KO tanto por la sesión como por lo que me dijo que tenía y debía hacer para solucionarlo (llevo arrastrando un problema de isquio desde hace un año y medio). Me sentía bastante alejada del yoga, que siempre, desde hace algunos años, había sido mi gran ancla y mi centro de equilibrio y eso aún me dejaba más fuera de juego.

Llamé a una buena amiga y sus palabras y su manera de cuidarse y permitirse en un momento en el que también estaba bajita, me hizo sentir bien y yo también caminé a algunas tiendas (como ella hacía, sí, a veces el “consumismo” puntual nos salva) para comprarme algo. Me vi guapa frente al espejo con esos pantalones y jersey que me estaba probando y me lo compré pero… cuando hay algo de fondo, hay que ahondar más y atacar, no tapar con trapitos que pueden ayudar (muy) puntualmente pero no solucionarlo. Por la noche me atrapó el vómito. Vómito emocional, me decía una amiga… Estuve toda la noche enferma y al día siguiente no pude trabajar y me sentí culpable. Culpable por estar enferma, por no poder trabajar, por estar hecha un trapo, emocionalmente muy baja y además, teníamos programado irnos fuera el fin de semana y tuvimos que cancelarlo, doble sentimiento de culpa. ¿Qué me está pasando? Te pones a revisarlo TODO observando precisamente lo que está mal y la lista no cesa nunca.

 

Como contaba antes, tras el regreso de las vacaciones de verano me he sentido bastante removida emocionalmente y por supuesto he estado buscando cuidarme y sentirme lo mejor posible. Creo que antes de nada es importante identificar qué te sucede, verbalizarlo o escribirlo pero definirlo y para mirarle a la cara y enfrentarte a ello. Hay momentos en los que “la cosa” son muchas y entonces, se te cae el mundo encima pero bueno, una cosa tras otra, suelo decirme, aunque me cueste creérmelo. Ya lo dicen, Roma no se construyó en un día. Ya bueno, pero llevo muchos años con estas “molestias”, dice una vocecita dentro de ti. Bueno, y ¿qué le vamos a hacer? ¿Resignarnos? No, nunca. Así que, ¡manos a la obra! ¿Y cómo? Os hablo de mis herramientas, de modos de ayudarme a mí misma pero por supuesto cada uno tiene las suyas y encuentra sus mejores fórmulas.

 

Pedir ayuda

Esto es importante y bastante primordial. Hay como una extraña vergüenza a reconocer ciertas cosas. Miedo a reconocer que no estamos bien y que necesitamos ayuda pero ayuda no solo de amigos y familia, no. Ayuda profesional.  Sí, un terapeuta, un psicólogo. Como dice Lourdes Foraster, amiga y clienta:

“Los problemas hay que acortarlos, pedir ayuda no es de débiles, todo lo contrario, es de valientes. La terapia es regalarse un espacio, un tiempo para hablar de uno mismo, un tiempo para cuidarse y estar por ti”.

 

Comer bien

Esto para mí es esencial. Desde que hace años reconecté con la alimentación, ya no ha habido marcha atrás y necesito comer alimentos ricos, frescos, naturales, orgánicos, saludables y combinados maravillosamente para no únicamente mantenerme sana sino, feliz.

Últimamente se ha puesto muy de moda el tema del Batch Cooking, que ¡obviamente practico! Ya antes de la llegada de este método de organización de la comida semanal, me organizaba intuitivamente con los “tuppers”, cosa que sigo haciendo pero con algunas influencias del Batch Cooking y sobre todo de Elka. Como bien a diario y como bien los fines de semana, sin renunciar a disfrutar pero comiendo como siento y con lo que me siento identificada. En definitiva es cuidarse, reconfortarse, abrazarse, quererse.

Algo que me encanta ahora en invierno es tomar Golden milk cuando te sientes flojita, débil, algo enferma o simplemente necesitas reconfortante. Os dejo la receta de Desireé por si os apetece prepararos uno.

 

Yoga

Como lo anterior, forma parte básica e intrínseca de mi bienestar. Si no puedo cuidar mi alimentación y no practico yoga, me siento totalmente perdida. Acudo habitualmente a un centro de yoga (Mandiram) pero también hago auto práctica varios días por semana. Mis propias secuencias y muchas posturas de Asana Rebel o del ebook de Irene Alda (en breve tendremos curso de ella en We Love You) con series de posturas también organizadas por zonas del cuerpo y de bastante intensidad.

 

Cuidados 

Hidratación. Me paso el día bebiendo agua, el cuerpo me lo pide. Pero también con cremas hidratantes en manos (y más ahora en invierno), en cuerpo tras la ducha y en pies antes de irme a la cama. También hidratación en los labios. Es un ritual pero sienta bien. Ligado a esto, una vez por semana, exfoliación de cuerpo entero y mascarilla para el cabello. Parece mucho pero si lo incorporamos en nuestra rutina diaria, ¡apenas se nota! ¿No puedes dedicarte 10 minutos para esas atenciones?

También desde hace algún tiempo acudo puntualmente a los aceites y esencias. Básicamente recurro a la lavanda para relajarme, descansar y dormir mejor. A la esencia de menta para dolores de cabeza y migrañas y también utilizo salvia para la menstruación. Para saber más sobre este tema, debéis leer a Tamara, Viviendo con V. Ella tiene gran conocimiento en la materia.

aceite esencial sobre cama

Inhala de Tamara, Viviendo con V

 

Leer: aprender y descubrir. Alimentar la mente y el alma

Leo cuanto puedo, menos de lo que desearía por eso pero lo bueno es que leo cosas que me nutren en mi trabajo, para saber más y ayudarme a ser mejor en mi profesión pero también forman parte de mi estilo de vida y es por lo tanto, una doble satisfacción.

A nivel más personal, os recomiendo lecturas con ejercicios como el ebook de 21 días Viviendo con V, 21 días de amor propio, bienestar femenino, nuevos hábitos y espiritualidad o los bonitos e inspiradores libros de Rupi Kaur.

 

Experiencias

Vivir experiencias. Las propias de la vida, del día a día, las que organizas con familia y amigos pero también aquellas a las que te apuntas para dejarte llevar y sorprender por lo que otros preparan para que lo disfrutemos. Clases de baile, de cerámica, talleres florales, clases de fotografía o eventos que te alimentan mente, espíritu, cuerpo y alma como Sound of Silence. Este movimiento ofrece experiencias protagonizadas por estímulos sensoriales que se conducen a través del yoga para viajar desde la superficie hasta el interior, utilizando el cuerpo como herramienta perfecta que guía a través de los cinco sentidos. Experiencias vitales que son una fuente de  inspiración continua.

También dentro de las experiencias pondría la música. Siempre sonando. En casa, cocinando, de relax, trabajando, en los viajes… La banda sonora de nuestras vidas.

 

Seguiría y añadiría muchas cosas más. Hago (hacemos) al final tanto para estar bien, conectadas, en nuestro centro, en equilibrio y en bienestar… Creo que la gran mayoría de nuestros actos, por pequeños que sean, van encaminados a ello, a hacernos sentir mejor. Lo importante es hacerlos, sean los que sean. ¿Cuáles son los tuyos? ¿Qué haces para sentirte mejor?

 

flores en pared

fotos con plantas verdes en pared

Fotografías: Anna Alfaro

4 Comments

  • Por fin he podido sentarme con calma a leerte. Sabía que hablabas de wellbeing y quería tener tiempo para leerte con todos los sentidos. Ha sido muy grata la sorpresa al ver que hablas de terapia. Hoy, justo antes de leerte, escribía yo sobre mi propio proceso y la terapia. Es curioso ver cómo cuando conectamos con las prácticas que nos aportan estabilidad, nos cuidan y nos dan bienestar, parece que el mundo se vuelve más amable. Y sin embargo, y añadiría que irremediablemente, hay momentos en los que desconectamos de ellas. Cuando me pasa, me cuesta mucho volver a ellas. Qué cosas! Perder la motivación aun sabiendo que volver es la solución.
    • Anna Alfaro
      Te entiendo perfectamente... Desconectarse es fácil, sobre todo en esta vida que llevamos pero hay que regresar, por más que eso cueste más... Me alegra tenerte por aquí de nuevo. Un abrazo fuerte, Anna
  • Me ha encantado el post Anna. Todo lo que dices me resuena y lo comparto: comer bien, cuidarse, leer, tener espacio para ti y para practicar yoga, pedir ayuda, etc. A mí además me ayuda mucho bailar, moverme en general (no sólo practicar yoga), hacer ejercicios de respiración, meditar y escribir (journaling). Esto último lo incorporé a mi rutina como hace año, año y medio y noto la diferencia. Normalmente lo hago después de yoga y meditación. Me ayuda a soltar, expresar y ganar perspectiva. Gracias por compartir. Un abrazo! ( Y gracias por compartir mi receta :) )
    • Anna Alfaro
      Gracias Desirée! Me alegro!! Yo también amo el baile aunque lo tengo muy abandonado, tengo que encontrar algún lugar para hacerlo porque me fascina y creo que es muy liberador! Respirar y meditar, mi tarea pendiente jaja en ello estoy. Y por supuesto escribir... ¡Qué te voy a contar! jeje un placer difundir cosas bonitas y ricas ;) Besos

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