Descubriendo el mundo de Montoya

pasaje montoya

 

Hace unas semanas, cuando hablé con varios coworkings de Barcelona para saber sobre ellos, por supuesto también visité a Montoya. Quería conocerles, saber de ellos y por supuesto ver su espacio, increíble, inmenso y especial. Finalmente decidí no adjuntar sus explicaciones al post que elaboré puesto que en realidad, ellos no se consideran un coworking y tenía mucho más sentido venir a hablar de ellos en algo más extenso donde se pudiera conocer bien su filosofía y funcionamiento. ¿Qué es entonces Montoya?

Montoya es un espacio de trabajo que promueve las conexiones y las relaciones entre el colectivo creativo. Un nexo de contactos en el que se desarrollan conexiones, sinergias y colaboraciones. Se trata de un espacio que inspira, un lugar que permite que surja la “chispa”, la llama, un entorno para descubrir, dar forma, moldear, potenciar, desarrollar y hacer crecer grandes ideas.

Las personas que eligen trabajar en Montoya, los partners, como se les llama internamente, ofrecen y comparten sus propias influencias y ambiciones y las relaciones que se establecen son de iguales.

El proyecto, que está en marcha desde el pasado mes de septiembre, se encuentra en Poble Nou, en un gran edificio de tres plantas con una arquitectura y un interiorismo sobresaliente. Sus fundadores son Skye Maunsell y Jordi Veciana. Skye es diseñadora de interiores y producto y Jordi, diseñador industrial. Al margen de sus propias actividades como profesionales, cada uno en sus respectivos mundos y proyectos, (Skye por ejemplo es la persona que está detrás del proyecto Skye Coffee y juntos los responsables también de Espacio 88), se unen para lanzar este gran proyecto junto a un equipo que les ha permitido crear Montoya, un espacio de trabajo para crear conexiones, intercambiar servicios o proyectar ideas.

Su historia surgió de las conversaciones entre ambos y de la necesidad de tener un entorno de trabajo ideal de acuerdo con los cambios sociales que se están viviendo. Hablaban de lo interesante que es poder combinar varias actividades profesionales y lograr comisariar un equipo, desarrollar actividades culturales, crear un núcleo en la ciudad que sea un generador de ideas y desarrollar sus propios proyectos de diseño en un entorno activo e internacional.

Su suerte y gran visión fue lograr que todas esas grandes ideas se pudieran concretar en un espacio como en el que hoy se encuentran. Todas sus ideas se hicieron realidad y se formalizaron en un espacio físico. Su propio reto de unir mentes creativas que pudieran estar trabajando unidas, apoyarse, crear sinergias, crecer y enriquecerse, hecho realidad. Un reto personal que les enriquecería personal y profesionalmente con esa diversificación, con ese contacto suyo con otros profesionales creativos.

Montoya está organizado en distintos espacios cuya distribución orquesta la funcionalidad de cada uno de ellos. Cada una de las tres plantas es tranquila y responde a unas necesidades. La entrada, con grandes mesas de trabajo y zona de relax con sofás y sillones. En la planta baja, mesas reservadas para los partners (espacios fijos y flexibles) que tienen su espacio fijo, vestuarios y baño. Regresando hacia arriba, en la planta primera está The Gallery, un gran espacio en el que se organizan exposiciones, eventos, presentaciones y una terraza a pie de planta además de una terraza superior en la azotea.

Espacios tranquilos y acogedores, perfectos para pensar y concentrarse, inspirarse pero también conectar con los demás, intercambiar ideas, apoyarse y ayudarse.

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Los profesionales que escogen Montoya como lugar de trabajo, buscan  un espacio con las características que ofrece el lugar y con lo que ven y encuentran allí, parece ser que su satisfacción de estar en el sitio que desean, es plena, recibiendo del entorno lo que necesitan pero y a su vez, aportando ellos también a Montoya, con el contenido propio de sus mismas profesiones, empresas, marcas, productos…  algo que lleva a compartir y crear nexos con otros profesionales de Montoya. Y es que en Montoya las sinergias se suceden. Según me cuentan Jordi y Skye, en solo 6 meses desde que abrieron, se han creado contenidos y colaboraciones materializándose en eventos para y con sus partners, ofreciéndoles una plataforma donde exponerse, generando así una comunidad interesante de profesionales del ámbito internacional que ya ven Montoya como un nexo y punto de encuentro.

Sin duda, como ya comentaba en el anterior post, estar rodeado de otros profesionales ayuda a crear. Yo lo he experimentado tras salir de casa al año y medio de lanzarme al mundo freelance. Salir de casa, establecer rutinas, rodearte de personas con mente creativa, con ideas, con inquietudes y con un mundo y un interior afín al tuyo. Eso te hace crecer, explotar, no parar… Y  por supuesto enriquecerte en general.

Montoya, una casa de inspiración creativa en Barcelona.

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Todas las fotografías son de Salva López.

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