Mi experiencia de Ayurveda en la India

 

Me planto en estos momentos a escribir sobre mi experiencia de Ayurveda en la India. Han pasado meses y me detengo ahora a ello. Estando en la India ya tracé algunas líneas (que por cierto he perdido…) con la clara intención de contarlo y transmitirlo pero la experiencia no me gustó tanto como esperaba, no me dio lo que imaginaba y me quedé un poco “defraudada”. Ahora, con el tiempo, con los meses, lo veo todo más claro y bueno, quiero hablaros de ello. No me malinterpretéis. No fue un desastre o una mala experiencia pero regresé con los mismos problemas de salud que ya tenía, sin mejoras al respecto (ni más ni menos, exactamente igual) y claro, eso… desanima un poquito. Quizá tenía demasiadas expectativas en el tema. Al final, uno, cuando ha probado tantas cosas para sentirse mejor, termina agotado de dar vueltas, de invertir tiempo, dinero y esfuerzo… y te vas desilusionando. Un poco fue esto pero ¡no significa que a otros no les pueda funcionar!

Los días de Ayurveda los viví junto a mi amiga Anna al final de nuestro recorrido por la India. Era nuestro regalo de final de viaje. Unos días de relax, desconexión, de cuidado, mimo, reset… Ambas hemos tenido siempre problemas digestivos y nos habían hablado muy bien (además de lo que leímos también por internet) de los efectos del Ayurveda en muchas de las dolencias que vivimos a diario. En nuestro caso temas digestivos y migrañas (esto último yo). Queríamos hacer un programa detox (seguro que habéis oído hablar de ellos) típico ayurvédico. Se trata de unas curas en las que hay días de ayuno, ingieres solo líquidos, se hacen purgaciones… Son procesos duros e intensos pero parece ser que los beneficios tras ellos, son maravillosos y que no únicamente los sientes inmediatamente sino que se sostienen en el tiempo. Nosotras, aunque quisiéramos hacer un programa de estos, no pudimos hacerlo porque teníamos 6 días únicamente para estar en el lugar que elegimos y este tipo de terapia son de mínimo 14 días. Siendo así, nos dejamos en manos de los doctores del centro y ellos elaboraron un programa para cada una, personalizado y atendiendo a nuestros “males”. En mi caso se centraron mucho en la migraña y las digestiones.

 

 

¿En qué consistía el tratamiento?

Cada día durante dos horas nos hacían todo tipo de masajes ayurvédicos en función de lo que nos sucedía. Son masajes que hacen (a cuatro manos, es decir, dos terapeutas) con aceites ayurvédicos (medicinales), de pies a cabeza, masajeándote desde el cuero cabelludo hasta la punta de los dedos del pie. Son masajes muy intensos en los que se remueven muchas cosas (sí, emocionales) y en los que puedes sentir más dolor del que tenías antes.

En mi caso, los tres primeros días fueron horrorosos. Me entró una migraña muy profunda que me duró 3 días, además de sentirme mareada, MUY cansada, con náuseas, ganas de vomitar, empachada… Solo teníamos ganas de dormir (aunque no podíamos por el dolor) y no sentíamos ni fuerza para practicar yoga. Me dieron medicinas (naturales ayurvédicas) para paliarlo pero no servían de nada de tan agudo que era mi dolor por lo que tuve que recurrir a medicamentos químicos (en mi caso, cuando estoy muy mal, lo único que me funciona es Enantyum, algo que odio tomar porque soy anti medicina química pero cuando estás sintiendo tanto dolor… no te queda otra).

Además de los masajes diarios, el tratamiento se complementaba con tres tomas de medicinas diarias (mañana, mediodía y noche) de aquello que nos iba bien para nuestras dolencias, acompañado de dieta. Al principio del tratamiento, cuando te hacen el cuestionario y exploración para determinar tu tratamiento, te indican cuál es tu constitución o dosha. Según el Ayurveda, la constitución de una persona es el equilibrio de los tres doshas (fuerzas biológicas que rigen el cuerpo) inherente a un individuo. La constitución de una persona determina sus características naturales, también la causa de su falta de balance y enfermedad. Los tres tipos se llaman vata, pitta y kapha aunque no voy a extenderme en esto porque al final, es teoría y no soy experta en el tema, hay miles de fuentes muy fiables en internet y podéis encontrar amplia información al respecto.

de persona eres según el ayurveda a nivel de personalidad, físicamente, emocionalmente… y eso es algo que determina tu forma de vivir (más bien cómo debería ser) y en concreto con el tipo de alimentos a tomar.

Las comidas eran tipo buffet (vegetariano) y los alimentos estaban marcados con los tres tipos de personalidad para saber cuáles eran mejores según nuestro predominante, de modo que cada uno debía (supuestamente) comer en función de ello.

A este nivel, he de decir que comí muy bien durante esos días. Quizá no sea mi estilo de alimentación. Sin duda es muy distinto a mi modo de comer aquí, en casa, en nuestra ciudad, pero era una comida que a mi cuerpo le sentó estupendamente. Eso creo que fue lo mejor de mi experiencia allí además del relax y la calma, el abandonar el teléfono, los paseos por la playa y el tiempo para mí.

En los menús diarios había mucho porridge (no solo en los desayunos), legumbres de todo tipo, hervidos (verduras variadas), caldos y cremas, evité al máximo las verduras crudas y reducí el consumo de frutas (también por ser crudas). No tomamos NADA de café ni tés (solo infusiones en ocasiones saborizadas) y nada de gluten. Mis digestiones, sin duda, por el mero hecho de alimentarme así, fueron mucho mejor.

Nuestro tratamiento se hizo justamente en la época de los monzones y estábamos a pocos metros del mar (de hecho por la noche oímos el oleaje mientras dormíamos y veíamos el agua desde la ventana). Se dice que el mar renueva, limpia… y la época del monzón es también tiempo de cambio, limpieza, renovar. Un momento perfecto para este tipo de tratamientos por lo que su la terapia en si ya mueve, estando cerca del mar y en esta época, todo se mueve e intensifica mucho más (¡y así nos fue!).

 

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Fotos: Anna Alfaro

 

No os hablo en concreto del lugar porque la verdad es que a pesar de ser un lugar tranquilo, acogedor… No es el estilo de lugar al que yo iría. ¿Por qué acabamos allí? A veces una se equivoca y más cuando no sabes o conoces tan bien ese campo o área. En nuestro caso no conocíamos demasiado sobre el Ayurveda y de las recomendaciones que nos hicieron y lo leído en internet, este nos pareció el mejor lugar (y también accesible porque estos sitios y tratamientos son, sinceramente, carísimos) pero… ¡no siempre se acierta! Donde estuvimos era una especia de resort para hacer tratamientos y la verdad, no es lo que buscábamos. Queríamos algo más auténtico y más ayurvédico, por eso, si os decidís por algún tipo de programa de este tipo, os diría que fuerais a alguno que alguien de confianza, conocido, allegado, os pueda recomendar. No os guieis solo por opiniones que recojáis de Internet. No. De alguien que conozcáis y cuyo criterio os de confianza. Yo, personalmente y tras estar allí, os recomendaría ir a Amma. Cuando estuvimos allí antes de nuestro paso por Kerala, nos dijeron (alguien de MUCHA CONFIANZA) que en Amma se realizan las mejores terapias ayurvédicas del país. Así que si repitiera Ayurveda, me iría con total seguridad hasta allí. De veras. Aquel lugar es mágico, es auténtico, es puro y confío plenamente en las palabras de esta persona.

Me he alargado bastante, espero que no se haga pesado pero había varias cosas a contar y si todavía os queda algo que queráis saber, ¡escribidme! Yo encantada de explicaros más sobre mi experiencia de Ayurveda en la India.

2 Comments

  • Muy interesante Anna. Visitar India es adentrarse en un mundo seductor, con realidades distintas y múltiples manifestaciones ideológicas. Es además, remontarse en el pasado de esta interesante civilización, que logró influir en el mundo entero. No es un secreto que uno de sus atractivo es la técnica medicinal que por medio de hierbas y otro tipo de técnicas, bien conocidas como "Ayurveda" sanan a los lesionados.
    • Anna Alfaro
      Gracias por tu Comentario y por leer ;)

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