Días de impasse

Ha pasado un mes, han transcurrido días de vacaciones para muchos y con esta primera semana de septiembre… ¡regreso por aquí! He decidido escribir para “romper el silencio” de las últimas semanas, sobre los días de impasse, algo en lo que pensé bastante durante este mes puesto que tuve unos cuantos de estos días entre viaje-regreso-siguiente viaje.

dias de impasse

 

 

Me vino a la mente esperando en una estación de tren en Francia. Esperando y… “no haciendo nada”. Lo que ocurre es que queremos llenar nuestros días siempre de cosas. Que sean días útiles en los que hayamos hecho cientos de cosas provechosas: tareas, recados, descubrir nuevas cosas, ver a amigos y familia… utilidad, aprovechar, no desperdiciar ni un segundo llenando las jornadas de planes y citas. Pero… tan necesario es hacer y aprovechar, como tomar con lentitud algunos días y dejarse llevar por lo que sea que venga. He aprendido algo, últimamente, en los últimos años… y eso que soy una gran adicta a  los planes y a aprovechar no sólo las horas, ¡los segundos! Pero… la vida nos cambia, evolucionamos y descubres lo bien que van esos días de impasse incluso en vacaciones. Días en los que, prácticamente no haces nada. Que estando en una ciudad, que ya has visto los días previos, no tienes más que hacer que deambular perdida y esperar la salida del avión a la una de la madrugada (ejemplo de ello fue Mumbai este agosto). Desde las 6 de la mañana de un jueves hasta las 10 de la mañana de un viernes, “perdidas” por la vida, sin rumbo, sin objetivo más que el avión de la 1am. Lo mismo en mi viaje a Bordeaux. El sábado antes de seguir el viaje, fue un día en el que no “hice nada”. Nada más que desayunar en un sitio que descubrí el primer día y me gustó, escribir, leer en los cafés, desplazarme en tren hasta mi próximo destino y esperar por dos horas a que me recogieran, leyendo y escribiendo un poco más. No vi monumentos, no entré en ningún museo ni descubrí nuevas tiendas o restaurantes. Esperé la llegada de lo próximo pero paciente y tranquila, aguardando relajada en cafés y aprovechando para hacer cosas que adoro como escribir (para mi) y leer. Y un impasse pueden ser días, horas e incluso…. este post. Este post de vuelta al blog en el que, hablo de nada pero… también me remite precisamente a esto: ¿debemos llenar siempre los silencios (o folios en blanco/hojas de word) de grandes palabras y grandes conversaciones? En lo más banal y absurdo, o simple… está muchas veces la verdadera felicidad. ¿Debemos llenar las hojas de palabras, los papeles de escritos profundos, recomendaciones, utilidades? No, no debemos. Una pequeña frase, reflexión o comentario, puede ser de lo más poderoso. Así que bueno, regreso a mis escritos semanales por aquí y lo hago así, con un texto de impasse y que precisamente se refiere a ellos.

Espero que hayáis pasado un feliz verano, disfrutado de las vacaciones y volváis con ganas y entusiasmo a lo que sea que os esté esperando en este regreso.

Tengo en mente escribir sobre la India y Burdeos, algo que espero tener para compartir con vosotros entre septiembre y octubre.
Un abrazo,

Anna

Fotografías: Anna Alfaro

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