Más rituales de belleza

Chicas bonitas de cara lavada, uno de los posts del mes pasado en el que todo giró entorno a la belleza eco, tuvo bastante éxito, recibí muchos comentarios, mensajes, donde expresabais lo bien que os habían ido las recomendaciones de las chicas. ¡Qué ilusión! Y ya os dije que tenía pendiente hablaros de mis rituales de belleza eco pero no vengo únicamente con los míos, Cintia, de Hintercalada, se ofreció espontáneamente a también mandarme los suyos así que… ¡aquí están los de ambas! Los productos que ella comparte aquí por eso, no todos son eco, que quede claro, por no crear confusión 🙂 Espero por eso que estos rituales de belleza que os dejamos por aquí, os vayan tan bien como lo hicieron los de Anna, Laura e Idoia! ¡Ya me diréis!

¡Empezamos por Cintia!

rituales de belleza

30 años, directora de arte y apasionada de la lectura y la escritura. Vibra en los conciertos, bucea lejos de la orilla, ama viajar y la fotografía. Es vegetariana, hace ballet y sin duda, ¡bucea!

Me contaba que sus “rituales” son nuevos comportamientos recientemente adquiridos. Algo que sentía que debía hacer por y para sí misma dado que durante mucho tiempo no se cuidó en absoluto, todo lo contrario (creo que todas hemos vivido episodios así de dañinos con nosotras mismas, sea por lo que sea…). Pero ha trabajado en desarrollar su paciencia para escuchar qué necesita en cada momento.

Recién despierta es cuando más me gusta mi cara: los ojos hinchaditos levemente y el par de arrugas de las ojeras me hacen mucha gracia, me dan un toque que me gustaría mantener todo el día, ¡pero no puede ser! Lo primero que hago es enjuagarme la cara con agua fría y ponerme la “Ultra Facial Cream” de Khiel’s. Mientras se absorbe, voy a la cocina y me preparo café con leche de avena mientras reviso el mail. Tardé en empezar a tomar café, pero ahora es imprescindible y lo hago en la cafetera italiana típica. Me encanta cómo suena al subir, me recuerda a mi casa en Málaga. Cuando está listo, lleno el termo y me vuelvo al baño para maquillarme.

Uso la base de maquillaje “Studio Fix Fluid SPF15” de Mac , el tono N5. Es la mejor que he usado en mi vida y me encanta cómo huele, además, me pongo poquita y, aún así, me dura todo el día, es perfecta. Después, viene el momento clave: el rabito del ojo. Me flipa pintármelo finito y cómo queda cuando consigo hacerlo perfecto. Ahora mismo estoy probando el “Black Magic Liquid Eyeliner” de Eyeko y va bien, aunque necesito encontrar una alternativa porque ¡es demasiado caro para mi bolsillo la verdad! El rímel tengo el del botecito dorado de H&M y el imprescindible sin el que no salgo de casa: el “Russian Red” de Mac para los labios. Siempre los llevo pintados, siempre. Si algún día me ves sin pintalabios (y no es después de un día de playa) es porque algo me pasa. Me gusta tanto que hasta lo uso para dar un poquito de color a las mejillas. Encontré este color y es el que casi siempre llevo, porque tengo otro que me encanta, el “Laetitia” de L’Oreal.

Durante el día soy bastante desastrillo y lo único que hago es lavarme las manos un par de veces e hidratarlas con la crema de manos de Apivita de aloe y miel.

No es hasta que llego a casa después de trabajar cuando realmente hago lo que considero ritual. Al principio fue mi psicóloga quien me dio las pautas a seguir y me costaba mucho invertir lo que me parecía una eternidad en mi cuerpo, pero ahora es uno de los momentos que espero con ganas durante el día, y mira que es sencillo. La clave está en ser consciente, en prestarte atención. Una vez desmaquillada (lo hago con toallitas sencillas desmaquillantes, no suelo necesitar nada más) y duchada, me siento y me extiendo body milk por todo el cuerpo. Es algo tan simple que me sorprende pensar en cómo me ha ayudado. El secreto está en no hacerlo con prisa, sino en extenderlo realmente por todo el cuerpo poco a poco, presionando levemente cada zona, de modo que notes que estás siendo tocada. No sólo ayuda a poner la mente en calma, sino que la trasladas a cada punto que tocas, reconociéndote y viéndote presente. Para aceptar mi cuerpo, lo primero que necesité fue conocerlo. Parece absurdo de lo básico que es pero, en mi caso, no tenía ni idea de cómo era. Ahora sé, por ejemplo, que necesito cuidarme especialmente los tobillos porque los choco mucho en ballet o que mi pecho está mucho más terso desde que le dedico esos segundos diarios. Cuando comencé tenía las piernas llenas de grietas que ahora han desaparecido 🙂

El pelo es una parte importante para mí y también ha sido un aprendizaje. La clave fue dejar de usar secador y sólo cepillarlo cuando me lo lavo. De cuidado especial, tengo dos básicos que me chivaron en Room28: el acondicionador nutritivo “vegetarian miracle” y la crema Momo, ambos de Davines.

¿Y antes de dormir? La “Wine elixir” de Apivita y un par de galletas de chocolate.

¡Ahora es mi turno…!

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Fotografía: Cris Romagosa

Cada mañana, nada más levantarme, me limpio bien los dientes y me hago el raspado lingual. Me lavo la cara con agua, me aplico el sérum y a continuación la crema. Desde hace un tiempo estoy utilizando una gama de productos de Yves Rocher que se llaman “Elixir Jeunesse 7.9” que me deja la piel bien hidratada, sin rojeces, suave… A continuación, si tengo tiempo me dedico una sesión de unos 20 minutos de yoga y al terminar, me preparo para desayunar. Cuido mucho mi alimentación tanto el tipo de alimentos, su origen, tratando que sean siempre que es posible ecológicos, sin duda locales y de temporada… como las combinaciones. Sigo una dieta entre vegetariana y vegana (puntualmente como pescado y huevos) y sin gluten. Cada mañana comienzo el día con  un vaso de agua tibia con el jugo de medio limón y unos 15-20min después, me preparo un batido verde, un té y un bol de cereales con granola casera y leche vegetal.

Durante el día bebo muchísima agua, tomo té-infusión y máximo un café con leche (vegetal) al día. Suelo ponerme crema de manos regularmente. Este invierno estoy teniendo las manos más resecas que nunca y tanto durante el día como por la noche antes de dormir, utilizo la crema de manos “Ressurection Aromatique” de Aesop que me las está salvando… También me hidrato mucho los labios con una vaselina antigua casera que compré en un mercadillo.

Por la noche, en la ducha, combino dos jabones para el cuerpo, uno de Le Petit Marseillais y uno de Yves Rocher bio de miel y muesly. Como  champú, durante muchos años utilicé uno de Garnier, “Original Remedies” pero para niños, ya que era el único que me lo dejaba suave y sin enredos aunque desde hace poco he descubierto uno de Timotei, también libre de parabenos y que me deja el pelo perfecto.

Cuando siento que debo exfoliarme el cuerpo, utilizo un exfoliante con aceite de argán de Yves Rocher o de Lush de quienes también uso el desodorante y que combino con un desodorante que me preparó Eli de Mamita Botanical; también de Lush es la piedra que uso para los pies y la crema del cuerpo de después de la ducha, es también de Yves.

Me desmaquillo con la leche desmaquillante e hidratante de Yves y a continuación me aplico su tónico hidratante, el contorno de ojos y la crema. Parece que esté patrocinando a la marca pero ¡os prometo que no es así! Han sido coincidencias… Además tengo muchísimas ganas de probar otros productos de Mamita Botanical de modo que cuando termine todo lo que tengo en estos momentos… cogeré cositas de Eli.

Antes de acostarme, además de la crema de manos y bálsamo labial, me pongo aceite de lino ecológico prensado en frío en los pies para relajarme e hidratarme y también (combino el aceite y esto) la manteca de karité de Mon. Y ya, el broche final (puntual) la bruma de almohada de L’Occitane, ¡es deliciosa…!

Y hasta aquí más rituales de belleza. ¡Espero que os haya resultado interesantes y haberos descubierto cosas que quizá os apetezca probar!

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