Me gusta saber lo que me gusta

me gusta saber lo que me gusta

Es un verdadero coñazo tener dudas. Respecto a lo que sea, las dudas son incertidumbre y a mi, personalmente, me crean malestar, inseguridad, vaivén. Me gusta tener las cosas claras, saber por dónde quiero que vayan, saber qué quiero, qué me ha gustado, qué siento… Cuando me asalta la duda… mal rollo y siempre he sido del parecer que si dudas… algo no va bien, algo no es, ese no es el camino, esa no es la opción… Cada uno tiene su manera de ver las cosas pero en mi caso… Suele ser así. Y es por ello, que me gusta saber lo que me gusta. Me sienta bien. Me mantiene, me sostiene y me da credibilidad y rumbo a mi misma.

Este saber que me gusta y no tener dudas, no significa que no me guste cambiar de parecer, probar cosas nuevas, descubrir otras… En absoluto, sólo que cuando me asalta la duda, pruebo, busco, revuelvo… Y quiero situarme de nuevo para aferrarme a eso que ahora, tras revisar la duda, veo que es lo mío.

Por eso me hace tremendamente feliz estar viendo últimamente lo mucho que me gusta el estilo de yoga Jivamukti que hace un año probé, que en un inicio no me entusiasmó y que desde el pasado mes de junio… me tocó pidiéndome quedarme con él. He practicado en Jivamukti de Barcelona, ya lo mencioné en este post sobre los lugares donde practicar yoga en Barcelona y tanto Olga, la fundadora y propietaria del centro, como Karina, me entusiasman. Pero por suerte, además, he dado con María, de Zentro Urban Yoga, que da clases los jueves y me pone la piel de gallina.

Y algo quizá absurdo pero que me hizo sonreír al darme cuenta de las pequeñas tonterías de la vida y lo que pueden removerte, es darme cuenta, que de repente, el champú de pelo que había usado durante años, no era el único que me gustaba y que ese que descubrí gracias a una amiga, era también fantástico y los dos, combinados, me daban la felicidad.

Y muy relacionado con esto va el ver y discernir que te gusta de los demás, de sus actitudes, que te hace vibrar, que te mueve, que te disgusta y que no piensas aceptar bajo ningún concepto (amigos, no estoy centrándome en las relaciones de pareja, hablo en general). Me encanta ver que “por aquí no paso” y que “esto no va conmigo”. Lo mismo con el trabajo. Saber lo que sí, lo que no… Y decirte a ti misma: “ahora me toca decir no” y hacerlo, marcar límites. Me hace inmensamente feliz aunque me asalte la duda por días, a veces semanas y me coarte un poco la salud a mi misma pero… al final, lo veo y… en definitiva, me gusta saber lo que me gusta. Tonto, simple, estúpido… Quizá pero… ¿a quien no?

me gusta saber lo que me gusta

Fotografías: Anna Alfaro 

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